La Virgen de Medjugorje la llevó al claustroAkiko Tamura, que ha dejado el quirófano por el claustro. Desde la Clínica de la Universidad de Navarra se marchó no hace mucho a las Carmelitas de Zarauth. La vida adquiere todo su valor cuando se encuentra con el Amor. Sus flechas son lanzas de fuego que atraviesan el corazón y no dejan inmune. A sus 37 años y un futuro prometedor como cirujana torácica, Akiko Tamura se ha rendido al suave pero firme rumor de su influjo. No más estorbos, excusas ni demoras, Cristo es la razón de su vivir, el origen y meta de su ser y de su obrar. Por Él ha cruzado el umbral de la llamada y responde dichosa con la entrega completa de su vida. Desde el pasado 11 de agosto es postulante a Carmelita Descalza en el monasterio del Buen Pastor de Zarautz (Guipúzcoa) donde ya el único bien que ambiciona, la única ciencia que comprende es ser esposa de Jesucristo.
¿Cómo conociste el amor de Dios en tu vida? Por mis padres. Mi padre es japonés y se convirtió al catolicismo de mayor. Toda su familia se rebeló contra él por ello, y a pesar de todo se casó con mi madre, que es de Navarra. Cuando yo tenía cinco años fuimos a Japón porque mi abuela estaba muy enferma. En el lecho de muerte se interesó por la fe católica y, como no dio tiempo a que llegara un sacerdote, mi padre la bautizó. Esto me marcó. A los ocho hermanos se nos ha transmitido la fe en casa y nuestra formación espiritual ha estado muy ligada al Opus Dei.
Entonces, ¿puedes decir que todo en tu vida ha sido preservado, guiado y dirigido hacia esta llamada? Al acabar la carrera elegí hacer la residencia de Cirugía Torácica en el Hospital de la Princesa de Madrid, no porque fuera un hospital puntero, sino porque sabía que este equipo médico respeta a la persona, cuida del paciente, le acompaña en el sufrimiento…libre para amar, libre para servir
¿Qué es para ti el sufrimiento? El sufrimiento es un toque de atención que permite a la persona salir de sí misma, del curso acelerado de la vida; es una ocasión para recibir de los demás, pues se necesita más humildad en dejarse hacer que en hacer; es un dardo que abre un corazón de piedra. En fin, un misterio que solo entenderemos en la vida eterna.
¿Cómo ha sido la llamada? Él me rescató hace unos cinco años dejando caer en mis manos un libro con los mensajes de la Virgen en Medjugorge y las historias de conversiones de gente absolutamente descarriada, pero a las que Dios había salvado. Lo que más me llamaba la atención era que a Dios le importaba un bledo el pasado de cada una de ellas, simplemente las acogía si acudían a Él. Cuando acabé el libro me confesé y a partir de ahí el saco de mi vida lo puse en manos de la Virgen, mi refugio y desde entonces la Reina del universo y de mi corazón.
¿En qué cambio tu vida? Al leer las palabras de la Virgen que decían: ”Regaladme vuestros problemas, vuestras miserias, vuestras vidas y las de las demás. Vosotros no podéis rezar con paz si cargáis con tanto, yo me ocuparé de ello. A cambio os suplico que recéis por mis intenciones. Si hacéis esto os invadirá la paz que viene del cielo”, me emocioné tanto que decidí arriesgarme. Mi vida dio un giro de 180 grados. Empecé a luchar, no con mis fuerzas sino de la mano de la Virgen y la fuerza del Espíritu Santo. Mis preocupaciones estaban al final de la lista de peticiones porque el verdadero problema es que la gente se vaya al infierno —uno es libre para condenarse—habiendo hecho Dios todo para evitarlo, ¡hasta dejarse crucificar!
¿Te habías planteado en algún momento la vida religiosa? Jamás. A mí la palabra monja me tiraba para atrás. Aunque las he admirado siempre, me parecían extraterrestres. Yo lo que quería era ser rica; he tenido la oportunidad de hacer lo que me daba la gana y mi objetivo era seguir así. Pero con el tiempo, Dios me ha iluminado que no merece la pena romperse los dientes por pasar unas vacaciones en Bora-Bora, coger un avión y viajar a Nueva York o esquiar en los Alpes. Lo he hecho y no es para tanto. Ahora Dios me ha pedido claramente que me consagre a Él ¡y me he quedado con la boca abierta! Esto supera mis fuerzas y mi lógica, aunque lo más sorprendente es que estoy feliz y en paz porque sé que Dios me ayudará. A mi la medicina me entusiasma y me seguirá entusiasmando toda la vida, pero hay para mí una medicina mayor, la salud del alma, que es eterna. Y le sigo así, de carmelita descalza, porque Él me lo ha pedido; sabiendo que todos le podemos dar gloria allá donde nos ha puesto a cada uno. Por ejemplo, un abuelito tetrapléjico puede recristianizar el mundo así, aparentemente sin hacer nada, a través del ofrecimiento de la “inutilidad” de su vida. Hasta durmiendo podemos dar gloria a Dios si cumplimos su voluntad.
¿A quién elige Dios? A mí me da mucha paz ver a quién escogió Jesús: cobardes, ignorantes, envidiosos, porque el factor clave no son los hombres, es Jesús. No nos pide ser perfectos, sino abandonarnos a Él, que Él puede. Mi vocación es el regalo más grande que se me ha hecho.
¿Cómo te la confirma? Desde que escuché la llamada todo ha sido como un “siga la flecha”. Si tú te dejas llevar por Dios y contestas “amén”, Él se encarga de todo.
¿Tienes miedo? ¿Te asustan los votos?
Hablando del demonio, ¿reconoces sus engaños y artimañas? ¿Cómo lo combates? Solo cuando en la tormenta te fías lo puedes experimentar.
¿Se puede ayudar al mundo desde un convento de clausura? Sí, y fregando suelos y retretes, o postrado en la cama. Cualquier corazón humano que esté invadido por Dios transforma al mundo; unido al sacrificio del altar tiene una potencia impresionante. Yo soy una pobre pecadora que simplemente me he dejado conquistar por Cristo, salvar y rescatar por Él, ¡y lo que me ha dado! Mi corazón no es suficiente para amar, por eso amo con el corazón de Dios; de este modo sí que puedo hacerlo.
¿Por qué este carisma en concreto de Carmelitas Descalzas? Esto ha sido cosa de la Virgen. Cuando Dios me pidió ser carmelita descalza busqué en Google sobre su misión, porque solo sabía que era la orden de Santa Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz. Pero como hace cinco años que la Virgen lleva las riendas de mi vida, a través de los mensajes de Medjugorge, de la Medalla Milagrosa, de las lecturas espirituales, del rezo del rosario y sobre todo, a la luz del Evangelio, me había dejado incrustado que el fin de todo cristiano es salvar almas, y ¡mira por dónde el carisma del Carmelo es salvar almas, principalmente sacerdotales! El primer convento que me salió en el ordenador fue el de Jesús El Buen Pastor de Zarauz, y allí fui a hacer una experiencia. Me encontré con lo que yo llamo “el manicomio de Dios”: catorce mujeres normales, guapas, alegres, con los pies en la tierra pero el corazón puesto en Dios, felices y locas de amor por Dios.
¿Solo Dios basta? Sí, por supuesto, una y mil veces lo digo. No es que Dios te lo da todo, es que se da Él mismo. Yo no dejo nada, ¡me he encontrado con Él!
¿Crees que Dios ha sido bueno contigo? Siempre. No solo bueno; es mi salvador y el amor de mi vida que me quema el corazón. Siento que Jesús es una persona viva, que sabe como soy y que no le importa, me quiere igualmente, porque no busca a los perfectos, sino corazones que acudan a Él. Victoria Serrano Blanes. 11 noviembre 2012 Fuente: http://www.religionenlibertad.com/la-virgen-de-medjugorje-la-llevo-al-claustro-25908.htm |
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