
Con la precisión de un utensilio de la marca de la manzana mordida, se está cumpliendo la profecía del conde de Maistre sobre el cataclismo que se cierne sobre Europa: «El protestantismo vuelto sociniano no se diferencia ya fundamentalmente del mahometismo».
Tengo para mí que el cataclismo ha llegado, y no sólo a esta Europa que ni siquiera alcanza hoy la noble categoría de prostituta, sino al entero mundo, gimiente porque intuye próximo el final de todos los tiempos.





