
Jesús, Él que es el tesoro escondido y la perla de gran valor, no puede hacer otra cosa que suscitar la alegría, toda la alegría del mundo: la alegría de descubrir un sentido para la propia vida, la alegría de sentirla comprometida en la aventura de la santidad.
Una característica esencial de la vida cristiana: se adhieren completamente al Reino aquellos que están dispuestos a jugarse todo, que son valientes.
La gracia hace todo pero es necesaria “mi” responsabilidad, “mi” disponibilidad.
Seguir leyendo «Palabras del Papa al Ángelus, 26 julio 2020»




