
“Es un fenómeno de gran profundidad, complejidad y perversidad”. Se trata de la acción del demonio que “condiciona la vida tratando de socavar la fe del corazón de los hombres”. De hecho, “hay una presencia diabólica ciertamente en la mentalidad que domina nuestra sociedad”, “una mentalidad sustancialmente atea, diabólica en el sentido de decir: «si se quita a Dios, el hombre se realiza plenamente»”.




