D Bonhoeffer, en su obra «El precio de la gracia», viene a decir que para no malbaratar la gracia, ser oliente, es decir, seguir a Jesús que llama. La fe se sostiene en la obediencia. lo cual es una gracia, pero una gracia que no es barata, es exigente. Obedecer es lo opuesto a la rebeldia, y obedecer a Cristo es un don, una gracia, pero no es fácil, tiene su precio
A raíz de la lectura del artículo “Gracia barata”, me han surgido algunas discrepancias. Veamos:




