El Evangelio (Mt 9,32-38) de la liturgia de hoy, 7 de julio, nos muestra el amor entrañable de Jesús por la gente tan necesitada de de consuelo espiritual y de ser sanada “de toda enfermedad y toda dolencia”. Lo cual es efecto de la llegada el Reino que Jesucristo trae.
Categoría: BIBLIA
El tercer caballo del Apocalipsis
“Cuando abrió el tercer sello, oí al tercer Viviente que decía: `Ven´. Miré entonces y había un caballo negro; el que lo montaba tenía en la mano una balanza, y oí como una voz en medio de los cuatro Vivientes que decía: `Un litro de trigo por denario, tres litros de cebada por un denario. Pero no causes daño al aceite y al vino´.” [1]
Revelación a la gente sencilla
Dios revela su saber al corazón silencioso que escucha humilde. No de forma audible y en elevados conceptos; sino que le conduce a un íntimo y secreto saber, de amistad, que sucede sin que el pequeño incluso sea consciente de ello. Es un contemplativo, que no lo sabe que lo es. Dios está tan cerca de él que el mismo, por estar envuelto en su presencia, ni lo capta intelectualmente (cuya capacidad conceptual puede ser limitada y hasta simplista). Pero es guiado, llevado, cuidado por Dios, como a un niño frágil, al que Dios protege como un padre a su hijito.
Santo Tomás y la fascinación de la fe

Hoy, 3 de julio, celebramos al apóstol santo Tomás. Uno de los doce apóstoles que -como todos ellos, a excepción de san Juan- testimonió su fe con su sangre. Y que como consta en la lectura del evangelio del día (ver más abajo), la fe se hace central en personaje, al que Jesús si dirige especialmente, pues dudaba de lo que oyó de los demás apóstoles cuando, al estar ausente en la tarde del domingo de resurrección, Jesús se les apareció resucitado.




