Hasta no hace mucho, la hechura personal y social que configuraba al ser humano y la estructura del vivir en Occidente era cristina (o, si se prefiere, cristiano-judía). Ahora, y casi de repente y con rotundidad, esto ya no es así.
Categoría: AGENDA 2030
Mysterium Iniquitatis
Un pueblo de impíos, un pueblo lleno de enemigos de Dios… Un pueblo en el que la mayoría vive en pecado mortal, en el que nadie se confiesa, en el que nadie asiste a la Santa Misa, en el que ya no se bautiza a los niños recién nacidos… Un pueblo en el que no se cree en Cristo ni en la vida eterna ni en el cielo ni en el infierno. Un pueblo que trasgrede todos los mandamientos: se aborta a niños inocentes, se asesina legalmente a ancianos y enfermos; se pervierte a los niños en las propias escuelas… Un pueblo que reivindica su derecho a que cada cual sea su propio dios, en el que la voluntad subjetiva del individuo es ley: hoy hombre, mañana mujer, pasado quién sabe…
Agenda 2030 y el nuevo orden mundial

El filósofo Higinio Marín, profesor de Antropología Filosófica en la Universidad CEU Cardenal Herrera, explica la naturaleza de una agenda promovida por las élites globalistas y que tiene un marcado carácter estatalista y relativista.
Moral cristiana vs. moral 2030
Es curioso porque por muy alejados que se hallen dos conceptos entre sí, raro es que analizados de un modo muy amplio, no se hallen relacionados en algún aspecto. Y efectivamente, a la moral cristiana y a la moral que impulsa la Agenda 2030, -el globalismo, el Nuevo Orden Mundial, el pensamiento único, el pensamiento políticamente correcto o llámenlo Vds. como quieran-, hay algo que, efectivamente, les une: la pretensión de “ordenar” la procreación humana. Y hasta aquí llega el parecido, porque, por lo demás, una moral y otra son diametralmente opuestas.
La Agenda 2030 busca «subvertir los diez mandamientos»: 12 motivos de fe para no aceptarla

El doctor en Historia Tomás López Pizcueta los ofreció ante la Milicia de San Luis IX
«¡Es el globalismo!»: esta acusación, que hace unos años se hacía en voz baja y con miedo a la opinión pública es hoy una palabra en boca de todos.




