El Valle de los Caídos, la resignificación

Antes de nada, esta es más o menos la situación, según las palabras de Mons. García Magán portavoz de la Conferencia Episcopal Española:

«El gobierno de España manifestó años atrás la intención de resignificar la Basílica y los espacios en torno del Valle de los Caídos, incluida la desacralización de la Basílica y la salida de los benedictinos.

Los criterios compartidos siempre por este grupo de trabajo eran que en primer lugar la Basílica tenía que mantenerse para orar por todos los caídos, por la reconciliación y por la paz, y segundo la presencia de los monjes.

Ulteriormente el ministro Bolaños tuvo una visita a Roma donde estuvo con el cardenal Parolin y con el Secretario para las relaciones con los estados, Mons. Gallagher. El planteamiento del gobierno tenía como punto de partida en ese momento la salida de la comunidad benedictina y la desacralización de la Basílica. También estaba el tema, aunque no fue estrictamente propuesta del gobierno, la destrucción de la Cruz que preside el conjunto monumental.

En este momento, lo único que está definitivamente acordado, y esto se ha sabido porque una vez más ha sido el gobierno el que ha filtrado este proceso de diálogo, es que de ese planteamiento inicial de la salida de la comunidad benedictina queda que la comunidad sigue; el mantenimiento de la Basílica como espacio sagrado destinado al culto; y tercero, el respeto a todos los elementos religiosos situados fuera de la Basílica. La cruz no puede ser entendida como un símbolo político, sino como el signo supremo del amor y del perdón de Jesucristo».

Ahora bien, el gobierno todavía habla de la resignificación, pero todavía no se conocen los extremos de esa resignificación ni tampoco los plazos de tiempo ni de lugar».

 

Nuestro parecer:

  • El asunto al que este gobierno progre radical con el apoyo de otros partidos al que no les importa ser tildados de tal sin serlo pero que sacan suculentas tajadas o mordidas para sus intereses particulares y egoístas, sin moral, y que formaban el frente popular de la guerra civil de 1936, pretende alentar aquellos sentimientos guerracivilistas de antaño entre las dos Españas, por varis razones: revanchismo, ajuste de cuentas, resarcirse de una dolorosa derrota; seguir dividiendo a la sociedad para mantener el apoyo de la parte perdedora, que tan buenos réditos políticos les proporciona en las urnas; satisfacer su  iracunda cristianofobia, que les posee enfermizamente, que perdura en el tiempo y que entonces les llevó a cometer todo tipo de salvajadas destructivas de iglesias y el asesinato de 30.000 católicos sólo por el hecho de serlo e ir a misa, y entre ellos a 7.000 consagrados.
  • Esto ha venido acaecer en una fecha propicia: en plena cuaresma y la proximidad de la semana santa, en el momento de la plenaria de los obispos, con la declaración de la renta,  la reciente nuevamente puesta en escena por parte del Defensor del Pueblo del tema de los abusos y la distracción de tantos asuntos judiciales en que se ven envueltos muchos miembros muy cercanos al presidente del gobierno.  En fin, el oportunismo de que todo parece temporalmente como muy bien calculado.  Y la consiguiente filtración a los medios de comunicación próximos…
  • Pese a la fragilidad de la situación de la Iglesia católica ante un Estado, propietario del Valle, y ante un gobierno tan anticlerical, ha conseguido mantener –hasta saber cuándo- mantener la abadía con los benedictinos, parte de la basílica y los símbolos religiosos, como la cruz y la piedad. Aunque hay muchos católicos que se muestran críticos con los resultados de la negociación; pero pensamos que se ha conseguido más bien más que menos, y dadas las circunstancias la Iglesia se pueda dar por satisfecha. Por el otro lado, aunque lo han vendido como un triunfo, los suyos, los laicistas radicales, critican que la abadía sea lugar sagrado y que los benedictinos sigan allí y la cruz también, sin la deseada voladura de la mayor cruz de Europa, de 152 metros.  El laicismo progre denuncia la subordinación del Gobierno a la Iglesia católica: “La Iglesia católica va a seguir imponiendo sus símbolos, cultos y ‘guardianes’ en Cuelgamuros”
  • La resignificación la pueden llevar a cabo sin contar con la Iglesia. No la necesitaba, pero han querido que se acordara con la Iglesia, por no dar una imagen de confrontación, a las bravas. El conjunto monumental del Valle de los Caídos es propiedad del Estado, y podrían hacerlo de manera total, pero no han querido granjearse la antipatía ante sus votantes de origen católico. Ha sido más bien una derrota del Gobierno, aunque lo vendan de otra manera. Pues la Iglesia sigue allí, no ha sido expulsada. La cabeza del prior si se la han cortado, pues se ha apartado para salvar lo fundamental.  El padre Santiago Cantera se ha salido dando un ejemplo moral al dar un paso al lado sin forzar las cosas y sin que haya choque, para salvar lo sustancial.
  • La Fundación de Abogados Cristianos ha planteado un recurso ante la Audiencia Nacional para lograr la paralización del proceso de “resignificación” del Valle de los Caídosque impulsa el Gobierno de España. El Valle de los Caídos fue construido tras la Guerra Civil Española con la finalidad de ser un lugar en el que descansan para la eternidad miles de combatientes de ambos bandos y para rezar por la paz y la concordia, tarea encomendada a una comunidad de monjes benedictinos.  Este el significado que San Juan XXIII dio a aquel lugar: «se eleva el signo de la Redención humana excavado en la inmensa cripta, de modo que en sus entrañas se abre un amplísimo templo, donde se ofrecen sacrificios expiatorios y continuos sufragios por los Caídos en la guerra civil de España, y allí, acabados los padecimientos, terminados los trabajos y aplacadas las luchas, duermen juntos el sueño de la paz, a la vez que se ruega sin cesar por toda la nación española».

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