La migración tiene solución; solución humana, cristiana, y buena para todos. Todo depende de que los que gobierna en mundo sean capaces valientemente de dar los pasos necesarios.
Hay varias cuestiones que hacen que existan las fronteras que controlen las inmigraciones: 1. la “invasión” o inmigración desmedía que puede alterar y distorsionar a la larga “gravemente” vida de un país, comportando conflictos sociales: bien por el reparto de los bienes, el trabajo, o la incidencia de una cultura con valores adversos, etc.; 2. Puede ser producida artificialmente por países “enemigos” que utilizan su emigración con objetivo de dañar al país de destino, e incluso mandando a lo peor, a sus delincuentes, con el doble objetivo de deshacerse de ellos y de trasladar esa delincuencia al otro.
Entre otros posibles, valen estos dos ejemplos del problema migratorio, para justificar el que se pongan fronteras que controlen la inmigración ilegal. Es obvio. Ya se están viendo las tensiones sociales que están surgiendo en algunas países: Suecia, Inglaterra, Alemania, Francia, Italia, España, Estados Unidos, etc.
Somos cristianos y por tanto consideramos a todos los demás seres humanos como hermanos, y como tales les hemos de tratar. No queda otra: es mandato divino, voluntad de Dios, al que rezamos “hágase tu voluntad…”; de modo que tenemos que solucionar el problemón de estos “parientes nuestros”, y no ya porque nos compliquen la vida (que también).
Y dicho de paso: El Vaticano endurece considerablemente las penas por entrar ilegalmente en su territorio: te pueden meter preso hasta por cuatro años, y si es reincidente, hasta quince años. Y cada vez más, existen países, como EE.UU. principalmente, cuyos episcopados están levantado la voz sobre el derecho moral que tienen los países a regular sus fronteras: ayer mismo, 5 de febrero, “Los obispos de Carolina del Norte reafirman la enseñanza de la Iglesia sobre la inmigración y el derecho a controlar las fronteras”: Los obispos de Carolina del Norte emitieron una carta el 5 de febrero reafirmando la enseñanza de la Iglesia sobre la inmigración, pidiendo un enfoque equilibrado que defienda tanto la dignidad humana como el estado de derecho, y alentando la “reflexión y formación personal” sobre el tema. El cardenal Müller defiende las políticas contra la inmigración ilegal: «Un estado tiene derecho a defender sus fronteras y restablecer la legalidad». La Iglesia también habla de límites en la inmigración. ¿Qué dice realmente la enseñanza católica sobre la inmigración?
Como ya hemos mencionado en otros varios artículos que pueden en la sección “Migración”, la solución para hacer efectivo y real el derecho a no emigrar que tienen estas personas hermanas nuestras y a vivir dignamente en su tierra que origen, que es lo que principalmente desean, la solución a tiene los países que tiene los medios suficientes para solucionarlo. Amén de la cuestión del refugiado político, que tendría otra solución, en la que no vamos a entrar ahora, y que no representa la causa mayor de la migración; la cuestión principal es la de la subsistencia por la falta de alimentación. La solución la pueden y deben proporcionar los países que tienen medios suficientes, y que pasarían por:
- Impuestos a escala global del primer mundo especialmente para este objetivo, y que podría ser un punto en el IVA de alimentos, gasolina, etc.
- Detraer del trabajador un 5% de su salario (o 50, 100, euros o dólares)
- Crear una renta mundial para los países de las emigraciones, al objeto de que puedan vivir con unos ingresos suficientes en sus países de origen.
- Aportar medidas económicas: bajar aranceles, comercializar con ellos, invertir, etc.
- Que las empresas y sus respectivos países ricos dejen de explotación y esquilmar de los recursos naturales de los países empobrecidos.
Seguro que se pueden aportar más soluciones; pero con estas se conseguirían aportar una ingente cantidad de recursos económicos que podrían servir para construir todos tipos de fábricas y explotaciones que dieran trabajo a todas sus habitantes. ¡Cuántos embalses, sistemas de regadíos…, o cuantas industrias se podrían crear…! En fin, que la solución para todos pasa por aquí. No hay otra.
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