![]() La hermana Shawn Pauline cuenta anécdotas de la devoción familiar Una de las más insistentes peticiones de la Virgen en Fátima fue el rezo del Rosario, una devoción que Papas y santos recomiendan que se aprenda en familia. Un ejemplo del impacto que tiene sobre los más pequeños ha sido recogido por Cari Filii News:
Las Hermanas Carmelitas del Sacratísimo Corazón de Los Ángeles llegaron a California en 1927 huyendo de la persecución religiosa decretada en México por el presidente Plutarco Elías Calles, que había dado lugar a la Guerra Cristera (1926-1929). Su fundadora fue la Madre Luisita (1866-1937), ahora en proceso de beatificación, y arraigaron con fuerza en torno a su casa madre en Alhambra, consagradas a profundizar la vida religiosa de las familias mediante el cuidado de la salud, la educación y los retiros espirituales. En 2015 reunieron en un volumen de más de 350 páginas, titulado Moments of Grace[Momentos de Gracia] una buena colección de «pequeñas historias divertidas, inspiradoras y entrañables» vividas por las religiosas y protagonizadas y contadas por ellas mismas, con la intención de animar el día a día de los lectores con una «alegre compañía» de lecturas breves y entretenidas, pero enjundiosas. Como dice significativamente el subtítulo del libro, Las coincidencias no existen, porque es siempre la Providencia de Dios la que actúa a través de pequeños signos. Como en el caso de una historia de la hermana Shawn Pauline, O.C.D., religiosa que hizo los votos perpetuos el 15 de julio de 2012 tras un recorrido de formación de diez años y que cuenta una bonita historia de devoción a María y de fe en su intercesión por medio del Rosario. La recoge Integrated Catholic Life: Los secretos del Rosario de mi abuela La fe de la que fui testigo en ese momento bastó para que nunca olvidase el Rosario de mi abuela. Una fe semejante, sólida como la roca, fue tallada en el corazón de mi abuela, a quien cariñosamente llamábamos Oma. Ir en el coche con Oma siempre suponía rezar un Rosario, y me aportaba un sentimiento de cercanía a Dios. Su corazón, santo y tierno, me animaba a rezar. Con Oma, rezar el Rosario no era una penitencia, sino una alegría. Su devoción era atrayente, y su dulzura te hacía sentirte amado. Ésta es la fe que ella transmitió a mi madre, quien a su vez me la transmitió a mí. Y así funciona la cadena de la fe, como la cadena del Rosario une nuestras almas a Dios. Los fieles peregrinos en camino saben que la ruta de la vida puede ser áspera, y sin embargo ¡qué tiernos son los lazos de amor evangélico que trabamos en cada una de las cuentas! Mi corazón se eleva a Dios en gratitud por el testimonio del Rosario de mi abuela. Fuente: https://www.religionenlibertad.com/personajes/64367/cuando-era-nina-impactaba-abuela-.html |
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