Científico ateo e hijo de científicos ateos: se convirtió por una clase de literatura rusa

Ha colaborado en el descubrimiento de 25 minerales nuevos en yacimientos rusos e incluso tiene un mineral bautizado con su nombre: ¡la krivovichevita! Vive con lo justo, de beca en beca. Y detrás de todo ve la mente de Dios, la única que reúne toda la información oculta.


También es diácono casado, cristiano ortodoxo y padre de seis niños. Fe, familia y ciencia se unen y complementan en su vida.

Pero no siempre fue cristiano, explica en la revista Foma.

«Yo había crecido en una familia de científicos: papá era profesor, mamá era docente… Y ninguno de los dos era creyente. Cuando comencé a estudiar el último año de bachillerato en el Gimnasio Académico adjunto a la Universidad Estatal de Leningrado, descubrí que muchos de mis coetáneos discutían sobre la existencia de Dios. Me parecía un tema retrógrado. Estaba interiormente dispuesto a no ceder ante tal obscurantismo», recuerda Serguey.

El resplandor

¿Qué pasó? «Pasó» la literatura rusa.

«¡Me convertí con una sola clase de literatura rusa! Recuerdo que tomé muy a pecho mi falta de principios. La visión cristiana de la literatura de mi profesora, Irina Gueorguievna Poluboyarova, me mostró el resplandor de la Vida Eterna. Eso fue dos años antes de mi bautizo».

¿Y sus padres? «Les preocupaba muchísimo mi acercamiento a la Iglesia. Se ponían ansiosos con mis ayunos, temían de que dejaría la ciencia… Aunque también supieron aprovechar mi nueva afición. Yo entonces fumaba, y mi padre me decía que “un cristiano de verdad no debería fumar”. Y así tuve que dejarlo. Y sin embargo, mis padres no dejaban de preocuparse. Así, a mi madre no le gustaba que pasara días enteros en casa leyendo, en vez de salir con los amigos. Así que cuando les presenté a Irina, los dos exclamaron “¡Por fin!”

«Donde nadie miró antes»

«Estamos descifrando las estructuras cristalinas de los compuestos, el empaquetamiento interno de los átomos. De hecho, descubrimos una nueva realidad. ¡Estamos echando un vistazo a donde nadie ha mirado antes! Y una vez visto aquello, ya no te imaginas la vida sin esta belleza oculta. Este trabajo da una alegría intelectual y espiritual. Como decía el académico N.N. Bogoliubov, no existen físicos que no sean creyentes. El trabajo científico presupone una intuición espiritual muy fina. En fin, la ciencia no se basa en la racionalidad sino en la contemplación«.

¿Clérigo y científico?

En 2004, siendo ya una celebridad que había vuelto del extranjero para investigar en Rusia, fue ordenado diácono. «Siempre lo deseé», explica.

Encontro alguna reticencia entre la gente de iglesia, que comentaba que un sacerdote no debería “ocuparse de negocios del mundo”. Pero el ponía el ejemplo del obispo ortodoxo Luka (Voino-Yasenetskiy), «sacerdote, monje y una lumbrera científica. Su ejemplo muestra que dentro de la Iglesia ortodoxa es posible compaginar la ciencia con el sacerdocio».

Luego estaban los comentarios de la gente de ciencia, de la universidad…

«No anuncié la ordenación en la universidad, pero se enteraron todos igualmente. A veces, en nuestra cátedra, empiezan a hablar sobre la iglesia, los chicos dicen que los curas son malos, sólo quieren dinero, son borrachos… en fin, las etiquetas de siempre. Y alguien replica: “Y lo de Serguey Vladimirovich, ¿qué?”. “Bueno, eso no cuenta, él es especial”. Pero en realidad no soy nada especial, soy lo común».

El papel del profesor creyente

«Nosotros decimos que descubrimos una ley. Eso presupone que tal ley ya existe. Eso significa que existe una totalidad de conocimientos de las leyes de la naturaleza. Entonces, debe existir algo, o mejor decir, Alguien que contenga la totalidad de la información, Aquello que está por encima de la información. Sabemos, que sólo una persona espiritual (como el hombre) puede ser un contenedor activo y creativo de los datos. Lo que significa que el contenedor de la totalidad de la información, de una sabiduría absoluta, una razón absoluta, también ha de ser una Persona… Y los chicos se quedan pensando en estas preguntas».

Mantener una familia

Como padre de familia numerosa y economía precaria, Serguey comprende a los padres que en Rusia (como en España) pueden asustarse con su segundo o tercer hijo como si fuesen una catástrofe. Pero tiene palabras de ánimo.

«Surgen muchos problemas: cómo alimentarlos, dónde meterlos. Pero nosotros no vivimos en un mundo de casualidades donde reinen las fuerzas elementales de la naturaleza; no somos como unos globos, arrastrados por el oleaje. Sabemos que el mundo se rige por la Providencia… Por eso no hay nada que temer. Todo se arreglará, y ni siquiera nos daremos cuenta de cómo. No está al alcance de nuestra razón. El Señor nos coloca en ciertas condiciones, y esto es Su diseño al que tenemos que corresponder. Y todo lo que hagamos en este mundo, sólo es un medio…«

P. J. Ginés/ T. Fedótova / ReL

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