Amo, ergo sum

Dios es Amor (1 Jn 4,8.16).

«Su amor es su ser.» (Sto. Tomás de Aquino)

El que no ama, permanece en la muerte (1 Jn 3,14).

“Así como el cuerpo lleva su peso, así el ánimo es llevado del Amor”(San Agustín) 

              

San Juan (…) Murió en Efeso rodeado de discípulos, a los que según la tradición daba siempre la misma lección:

               –Hijitos míos: amaos unos a otros.

               Preguntado por qué enseñaba siempre lo mismo, respondió:

               –Porque es el mandamiento del Señor, y si sólo esto se cumple es suficiente.

 

El apóstol san Juan, que recogió su doctrina del Corazón de Jesús, no hacía más que inculcar la caridad mutua, por lo que recibió el nombre del apóstol del amor. En sus últimos años de vida, llevado por sus discípulos a la iglesia, mientras ansiosamente esperaban todos recoger de sus labios hermosas palabras, sólo repetía: “¡hijitos, amaos los unos a los otros!…” (…) Había dejado escrito en su evangelio que la tierra no podría contener todos los volúmenes que hubieran podido escribirse sobre todo lo que había hecho y dicho Nuestro Señor, y, sin embargo, sólo sabía repetir: “¡hijitos, amaos los unos a los otros!” Y los discípulos, que cansados de oír siempre lo mismo parecían espera algo nuevo, les repetía el apóstol: “Digo siempre lo mismo porque ahí está todo, y si hacéis eso lo hacéis todo…” SALES, L., La vida espiritual, Madrid, 1977, pp. 407-408.

 

Dios es amor y el que está en el amor está en Dios y Dios en él (1 Jn 4,17).

El amor es de Dios y el que ama ha conocido a Dios. El que no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor.  (1 Jn 4,7-8).

El que ama a Dios, ese es conocido por El (1 Cor 8,3).

Conoce a Dios y es conocido por Dios. El amor es lo que nos da la identidad y lo que nos hace identificar a Dios.

Quien ama se parece a Dios, y lo reconocerá en el último día.

Dejar de amar es dejar de ser persona (humana). El amor es lo que cualifica a la Persona tanto humana como divina.

«Mi corazón fue fabricado por la mano de Dios para amar y ser amado, y sólo vive de amor» (Francisco Palau)

Juan de la Cruz dice en el Cántico Espritual: «Ya no tengo otra oucapación que la de amar» (estrofa 20).

El amor es una nueva forma de ser. El acto de amar, es la certeza más fuerte del hombre. «Yo amo luego el ser es y la vida merece la pena ser vivida» (Mounier).

El amor es un fin en sí, es la cima, la plenitud máxima, el supremo bien, la relación máxima.

El amor no es solo fin sino también principio. Y un principio que es impulso para el fin.

Amar significa identificarse con Dios, nuestro Creador.

La esencia del ser humano es amar: luego amar es ser y en la medida que amo soy (Amo ergo sum).

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