Era de desear fervientemente, sobre todo para evitar el sufrimiento de muchos cristianos perseguidos por ser fieles a su fe y a la Iglesia católica. Pero habrá que mirar la letra pequeña del acuerdo, qué implica y hasta donde llega, y a su aplicación real.
Hay que recordar que hasta hace unos días el Gobierno comunista chino no ha dejado de hostigar y coartar la libertad religiosa: Lo más reciente -hace cuatro días- la prohibición de evangelizar a través de internet.
Por todo ello miramos con reservas el acuerdo. Nos felicitamos por él, pero habrá que esperar para comprobar su eficacia verdadera.