Por su formación profesional de psicóloga e historia de vida, la colombiana Kelly Buitrago concluyó en un primer momento que sus reiteradas pesadillas y miedos nocturnos podían ser síntomas de algún trastorno psíquico.
Las manifestaciones fueron haciéndose cada vez más habituales y no lograba encontrar solución. Formada en la fe católica, reconoce que tanto ella como su familia no eran practicantes y siempre tuvo particular interés por involucrarse en prácticas esotéricas. “Éramos la típica familia colombiana que confunde el catolicismo con la superstición. Creo que abrí muchas puertas al demonio y por eso el proceso fue tan fuerte. Algunos miembros de mi familia buscaban personas que les leyeran el tabaco y cuando falleció un amigo muy querido nosotros contratamos un médium para saber cómo había muerto, porque no fue una muerte natural sino un suicidio. Entonces, claro, abrimos muchísimas puertas, veíamos brujas en televisión, horóscopos, un montón de cosas que no eran de Dios” nos comenta. Kelly acudió al lugar y abrió su corazón al sacerdote quien “me oró y dijo que tenía que estar muy tranquila”. Pero las manifestaciones nocturnas continuaron, surgiendo además problemas económicos y conflictos afectivos con el padre de sus hijos. Esta experiencia fue apenas el comienzo de un proceso de conversión que transformaría la vida de Kelly y la de sus hijos. Recibió de este y otros sacerdotes nuevas oraciones, acompañamiento espiritual y fue integrando las enseñanzas de la iglesia a su vida. Puso término a la relación de unión libre que llevaba, se confesó sintiendo honesto arrepentimiento y así -comenta- poco a poco fue siendo restaurada la paz y la salud en su alma. “Hay que pedirle a Dios templanza…” nos dice Kelly y explica un poco más cómo ha ido logrando vivir este don: “Con mis hijos nos consagramos al Inmaculado Corazón de Jesús y hoy yo no me hayo mi vida sin Dios. No soy de novenas, pero si de adoración al Santísimo, eucaristía dominical y días de precepto, la confesión, hacemos el rosario en familia, a veces con mi mamá y las tías. Pero nada en la vida es fácil, esto se trata de constancia y perseverancia”, advierte. |
Descubre más desde ACTUALIDAD CATOLICA
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

