Textos bíblicos apocalípticos (VI)

Concluidos los textos del Antiguo Testamento, continuamos ahora con el Nuevo Testamento. Hoy nos centramos en los Evangelios de Mateo, Marcos y Lucas.

 

San Mateo

Capítulo 24

[1]Salió Jesús del Templo y, cuando se iba, se le acercaron sus discípulos para mostrarle las construcciones del Templo. [2]Pero él les respondió: «¿Veis todo esto? Yo os aseguro no quedará aquí piedra sobre piedra que no sea derruida.» [3]Estando luego sentado en el monte de los Olivos, se acercaron a él en privado sus discípulos, y le dijeron: «Dinos cuándo sucederá eso, y cuál será la señal de tu venida y del fin del mundo [4]Jesús les respondió: «Mirad que no os engañe nadie. [5]Porque vendrán muchos usurpando mi nombre y diciendo: «»Yo soy el Cristo»», y engañarán a muchos. [6]Oiréis también hablar de guerras y rumores de guerras. ¡Cuidado, no os alarméis! Porque eso es necesario que suceda, pero no es todavía el fin. [7]Pues se levantará nación contra nación y reino contra reino, y habrá en diversos lugares hambre y terremotos. [8]Todo esto será el comienzo de los dolores de alumbramiento. [9]«Entonces os entregarán a la tortura y os matarán, y seréis odiados de todas las naciones por causa de mi nombre. [10]Muchos se escandalizarán entonces y se traicionarán y odiarán mutuamente. [11]Surgirán muchos falsos profetas, que engañarán a muchos. [12]Y al crecer cada vez más la iniquidad, la caridad de la mayoría se enfriará. [13]Pero el que persevere hasta el fin, ése se salvará. [14]«Se proclamará esta Buena Nueva del Reino en el mundo entero, para dar testimonio a todas las naciones. Y entonces vendrá el fin. [15]«Cuando veáis, pues, la abominación de la desolación, anunciada por el profeta Daniel, erigida en el Lugar Santo (el que lea, que entienda), [16]entonces, los que estén en Judea, huyan a los montes; [17]el que esté en el terrado, no baje a recoger las cosas de su casa; [18]y el que esté en el campo, no regrese en busca de su manto. [19]¡Ay de las que estén encinta o criando en aquellos días! [20]Orad para que vuestra huida no suceda en invierno ni en día de sábado. [21]Porque habrá entonces una gran tribulación, cual no la hubo desde el principio del mundo hasta el presente ni volverá a haberla. [22]Y si aquellos días no se abreviasen, no se salvaría nadie; pero en atención a los elegidos se abreviarán aquellos días. [23]«Entonces, si alguno os dice: «»Mirad, el Cristo está aquí o ahí»», no lo creáis. [24]Porque surgirán falsos cristos y falsos profetas, que harán grandes señales y prodigios, capaces de engañar, si fuera posible, a los mismos elegidos. [25]¡Mirad que os lo he predicho! [26]«Así que si os dicen: «»Está en el desierto»», no salgáis; «»Está en los aposentos»», no lo creáis. [27]Porque como el relámpago sale por oriente y brilla hasta occidente, así será la venida del Hijo del hombre. [28]Donde esté el cadáver, allí se juntarán los buitres. [29]«Inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, la luna no dará su resplandor, las estrellas caerán del cielo, y las fuerzas de los cielos serán sacudidas. [30]Entonces aparecerá en el cielo la señal del Hijo del hombre; y entonces se golpearán el pecho todas las razas de la tierra y verán al Hijo del hombre venir sobre las nubes del cielo con gran poder y gloria. [31]El enviará a sus ángeles con sonora trompeta, y reunirán de los cuatro vientos a sus elegidos, desde un extremo de los cielos hasta el otro. [32]«De la higuera aprended esta parábola: cuando ya sus ramas están tiernas y brotan las hojas, sabéis que el verano está cerca. [33]Así también vosotros, cuando veáis todo esto, sabed que El está cerca, a las puertas. [34]Yo os aseguro que no pasará esta generación hasta que todo esto suceda. [35]El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán. [36]Mas de aquel día y hora, nadie sabe nada, ni los ángeles de los cielos, ni el Hijo, sino sólo el Padre. [37]«Como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del hombre. [38]Porque como en los días que precedieron al diluvio, comían, bebían, tomaban mujer o marido, hasta el día en que entró Noé en el arca, [39]y no se dieron cuenta hasta que vino el diluvio y los arrastró a todos, así será también la venida del Hijo del hombre. [40]Entonces, estarán dos en el campo: uno es tomado, el otro dejado; [41]dos mujeres moliendo en el molino: una es tomada, la otra dejada. [42]«Velad, pues, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor. [43]Entendedlo bien: si el dueño de casa supiese a qué hora de la noche iba a venir el ladrón, estaría en vela y no permitiría que le horadasen su casa. [44]Por eso, también vosotros estad preparados, porque en el momento que no penséis, vendrá el Hijo del hombre. [45]«¿Quién es, pues, el siervo fiel y prudente, a quien el señor puso al frente de su servidumbre para darles la comida a su tiempo? [46]Dichoso aquel siervo a quien su señor, al llegar, encuentre haciéndolo así. [47]Yo os aseguro que le pondrá al frente de toda su hacienda. [48]Pero si el mal siervo aquel se dice en su corazón: «»Mi señor tarda»», [49]y se pone a golpear a sus compañeros y come y bebe con los borrachos, [50]vendrá el señor de aquel siervo el día que no espera y en el momento que no sabe, [51]le separará y le señalará su suerte entre los hipócritas; allí será el llanto y el rechinar de dientes.

Capítulo 26

61 que dijeron: «Este dijo: Yo puedo destruir el Santuario de Dios, y en tres días edificarlo

64 Dícele Jesús: «Sí, tú lo has dicho. Y yo os declaro que a partir de ahora veréis = al hijo del hombre sentado a  la diestra del Poder y venir sobre las nubes del cielo.»

 

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San Marcos

Capítulo 13

[1]Al salir del Templo, le dice uno de sus discípulos: «Maestro, mira qué piedras y qué construcciones.» [2]Jesús le dijo: «¿Ves estas grandiosas construcciones? No quedará piedra sobre piedra que no sea derruida.» [3]Estando luego sentado en el monte de los Olivos, frente al Templo, le preguntaron en privado Pedro, Santiago, Juan y Andrés: [4] «Dinos cuándo sucederá eso, y cuál será la señal de que todas estas cosas están para cumplirse [5]Jesús empezó a decirles: «Mirad que no os engañe nadie. [6]Vendrán muchos usurpando mi nombre y diciendo: «»Yo soy»», y engañarán a muchos. [7]Cuando oigáis hablar de guerras y de rumores de guerras, no os alarméis; porque eso es necesario que suceda, pero no es todavía el fin.[8]Pues se levantará nación contra nación y reino contra reino. Habrá terremotos en diversos lugares, habrá hambre: esto será el comienzo de los dolores de alumbramiento. [9]«Pero vosotros mirad por vosotros mismos; os entregarán a los tribunales, seréis azotados en las sinagogas y compareceréis ante gobernadores y reyes por mi causa, para que deis testimonio ante ellos. [10]Y es preciso que antes sea proclamada la Buena Nueva a todas las naciones. [11]«Y cuando os lleven para entregaros, no os preocupéis de qué vais a hablar; sino hablad lo que se os comunique en aquel momento. Porque no seréis vosotros los que hablaréis, sino el Espíritu Santo. [12]Y entregará a la muerte hermano a hermano y padre a hijo; se levantarán hijos contra padres y los matarán. [13]Y seréis odiados de todos por causa de mi nombre; pero el que persevere hasta el fin, ése se salvará. [14]«Pero cuando veáis la abominación de la desolación erigida donde no debe (el que lea, que entienda), entonces, los que estén en Judea, huyan a los montes; [15]el que esté en el terrado, no baje ni entre a recoger algo de su casa, [16]y el que esté por el campo, no regrese en busca de su manto. [17]¡Ay de las que estén encinta o criando en aquellos días! [18]Orad para que no suceda en invierno. [19]Porque aquellos días habrá una tribulación cual no la hubo desde el principio de la creación, que hizo Dios, hasta el presente, ni la volverá a haber. [20]Y si el Señor no abreviase aquellos días, no se salvaría nadie, pero en atención a los elegidos que él escogió, ha abreviado los días. [21]Entonces, si alguno os dice: «»Mirad, el Cristo aquí»» «»Miradlo allí»», no lo creáis. [22]Pues surgirán falsos cristos y falsos profetas y realizarán señales y prodigios con el propósito de engañar, si fuera posible, a los elegidos. [23]Vosotros, pues, estad sobre aviso; mirad que os lo he predicho todo. [24]«Mas por esos días, después de aquella tribulación, el sol se oscurecerá, la luna no dará su resplandor, [25]las estrellas irán cayendo del cielo, y las fuerzas que están en los cielos serán sacudidas. [26]Y entonces verán al Hijo del hombre que viene entre nubes con gran poder y gloria; [27]entonces enviará a los ángeles y reunirá de los cuatro vientos a sus elegidos, desde el extremo de la tierra hasta el extremo del cielo. [28]«De la higuera aprended esta parábola: cuando ya sus ramas están tiernas y brotan las hojas, sabéis que el verano está cerca. [29]Así también vosotros, cuando veáis que sucede esto, sabed que El está cerca, a las puertas. [30]Yo os aseguro que no pasará esta generación hasta que todo esto suceda. [31]El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán. [32]Mas de aquel día y hora, nadie sabe nada, ni los ángeles en el cielo, ni el Hijo, sino sólo el Padre. [33]«Estad atentos y vigilad, porque ignoráis cuándo será el momento. [34]Al igual que un hombre que se ausenta: deja su casa, da atribuciones a sus siervos, a cada uno su trabajo, y ordena al portero que vele; [35] velad, por tanto, ya que no sabéis cuándo viene el dueño de la casa, si al atardecer, o a media noche, o al cantar del gallo, o de madrugada. [36]No sea que llegue de improviso y os encuentre dormidos. [37]Lo que a vosotros digo, a todos lo digo: ¡Velad

 

Capítulo 14 

62 Y dijo Jesús: «Sí, yo soy, y veréis = al Hijo del hombre sentado a la diestra del Poder y venir entre las nubes  del cielo.»

 

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San Lucas

Capítulo 21

[1]Alzando la mirada, vio a unos ricos que echaban sus donativos en el arca del Tesoro; [2]vio también a una viuda pobre que echaba allí dos moneditas, [3]y dijo: «De verdad os digo que esta viuda pobre ha echado más que todos. [4]Porque todos éstos han echado como donativo de lo que les sobraba, ésta en cambio ha echado de lo que necesitaba, todo cuanto tenía para vivir.» [5]Como dijeran algunos, acerca del Templo, que estaba adornado de bellas piedras y ofrendas votivas, él dijo: [6]«Esto que veis, llegarán días en que no quedará piedra sobre piedra que no sea derruida.» [7]Le preguntaron: «Maestro, ¿cuándo sucederá eso? Y ¿cuál será la señal de que todas estas cosas están para ocurrir?» [8]El dijo: «Mirad, no os dejéis engañar. Porque vendrán muchos usurpando mi nombre y diciendo: «»Yo soy»» y «»el tiempo está cerca»». No les sigáis. [9]Cuando oigáis hablar de guerras y revoluciones, no os aterréis; porque es necesario que sucedan primero estas cosas, pero el fin no es inmediato.» [10]Entonces les dijo: «Se levantará nación contra nación y reino contra reino. [11]Habrá grandes terremotos, peste y hambre en diversos lugares, habrá cosas espantosas, y grandes señales del cielo. [12]«Pero, antes de todo esto, os echarán mano y os perseguirán, entregándoos a las sinagogas y cárceles y llevándoos ante reyes y gobernadores por mi nombre; [13]esto os sucederá para que deis testimonio. [14]Proponed, pues, en vuestro corazón no preparar la defensa, [15]porque yo os daré una elocuencia y una sabiduría a la que no podrán resistir ni contradecir todos vuestros adversarios. [16]Seréis entregados por padres, hermanos, parientes y amigos, y matarán a algunos de vosotros, [17]y seréis odiados de todos por causa de mi nombre. [18]Pero no perecerá ni un cabello de vuestra cabeza. [19]Con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas. [20]«Cuando veáis a Jerusalén cercada por ejércitos, sabed entonces que se acerca su desolación. [21]Entonces, los que estén en Judea, huyan a los montes; y los que estén en medio de la ciudad, que se alejen; y los que estén en los campos, que no entren en ella; [22]porque éstos son días de venganza, y se cumplirá todo cuanto está escrito. [23]¡Ay de las que estén encinta o criando en aquellos días! «Habrá, en efecto, una gran calamidad sobre la tierra, y Cólera contra este pueblo; [24]y caerán a filo de espada, y serán llevados cautivos a todas las naciones, y Jerusalén será pisoteada por los gentiles, hasta que se cumpla el tiempo de los gentiles. [25]«Habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas; y en la tierra, angustia de las gentes, perplejas por el estruendo del mar y de las olas, [26]muriéndose los hombres de terror y de ansiedad por las cosas que vendrán sobre el mundo; porque las fuerzas de los cielos serán sacudidas. [27]Y entonces verán venir al Hijo del hombre en una nube con gran poder y gloria. [28]Cuando empiecen a suceder estas cosas, cobrad ánimo y levantad la cabeza porque se acerca vuestra liberación.» [29]Les añadió una parábola: «Mirad la higuera y todos los árboles. [30]Cuando ya echan brotes, al verlos, sabéis que el verano está ya cerca. [31]Así también vosotros, cuando veáis que sucede esto, sabed que el Reino de Dios está cerca. [32]Yo os aseguro que no pasará esta generación hasta que todo esto suceda. [33]El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán. [34] «Guardaos de que no se hagan pesados vuestros corazones por el libertinaje, por la embriaguez y por las preocupaciones de la vida, y venga aquel Día de improviso sobre vosotros, [35]como un lazo; porque vendrá sobre todos los que habitan toda la faz de la tierra. [36]Estad en vela, pues, orando en todo tiempo para que tengáis fuerza y escapéis a todo lo que está para venir, y podáis estar en pie delante del Hijo del hombre.» [37]Por el día enseñaba en el Templo y salía a pasar la noche en el monte llamado de los Olivos. [38]Y todo el pueblo madrugaba para ir donde él y escucharle en el Templo.

 


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