Quien no entienda de, y no atienda a, revelaciones privadas, no entenderá nada de lo que está ocurriendo hoy en el mundo. Y quien pretenda parar el eco de esas revelaciones, verdadero signo de nuestro tiempo, pertenece al grupo de malignos que han alcanzado, también en el seno de la Iglesia, una cuota de poder como nunca tuvieron. Porque esta es la hora de la gran batalla y nadie podrá sustraerse a ella. Es más, pobre de aquel que no se prepare para la lucha. Con un alma en gracia, naturalmente, fruto de una conversión del corazón. Seguir leyendo «Las revelaciones extraordinarias, un signo de nuestro tiempo» |

