Signos de los tiempos se están cumpliendo (y III)

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En anteriores artículos (ver I y II) hemos tratado de signos revelados según las Sagradas Escrituras. Ahora nos referiremos a revelaciones (reconocidas o por hacerlo por la Iglesia) extra bíblicas sobre los signos que precederán a la venida de Cristo y que ya se están cumpliendo o a punto de ello:

«Antes de la segunda venida de Cristo, María, más que nunca, debe brillar en misericordia, poderío, y gracia para traer a los incrédulos a la fe católica. El poder de María en los últimos tiempos será muy eminente» (María Agreda).

Decía la Santísima Virgen en unos de sus mensajes (Medjugorje, 15 de octubre de 2014): «…Queridos hijos míos, ¿acaso no reconocen los signos de los tiempos? ¿Acaso no se dan cuenta que todo eso que está en torno a ustedes —lo que está sucediendo—, es porque no hay amor?». Esta signo de carencia de amor, no es sino la incidencia y el cumplimento del signo bíblico de que habla del enfriamiento de la caridad: Al aumentar la maldad se enfriará el amor de muchos (Mt 24,12).

«Los hombres se someterán al espíritu de la edad. Ellos dirán que si ellos hubieran vivido en nuestros días, la fe hubiera sido simple y fácil. Pero en sus días, ellos dirán que las cosas son complejas, que la Iglesia debe ser actualizada de acuerdo a los tiempos y su problemática. Cuando el mundo y la Iglesia sean uno, entonces esos días habrán llegado»  (San Antonio Abad).

«En aquellos días habrá muchas profecías y muchos hombres sabios que sepan comprender plenamente los secretos ocultos de los profetas y las otras Escrituras. (…)  Entre tanto también hervirán herejías e impiedad y otros males, que mostrarán la próxima llegada del Anticristo. Los hombres de este tiempo dirán que antes nunca vieron surgir crímenes e impurezas de esta envergadura» (Santa Hildegarda).

«La difusión de la apostasía es entonces, el signo que indica que la segunda venida de Cristo ya se está acercando. Ustedes leen en el Evangelio: ¿Cuándo el Hijo del Hombre vuelva, encontrará aún fe en la tierra?» (De la Virgen María al padre Gobi)

«En su tiempo se multiplican los trastornos de orden natural como terremotos, sequías, inundaciones, desastres que causan la muerte inesperada de miles de personas, seguidos de epidemias y de males incurables que se extienden por todas partes.» (De la Virgen María al padre Gobi)

“Veremos los cambios físicos que sucederán en el mundo y comprenderemos” La Virgen de Medjugorje).

«Al crecer la iniquidad, los hombres se odiarán entre sí, y se perseguirán y se traicionarán: entonces aparecerá el extraviador del mundo, como hijo de Dios, y hará señales y prodigios, y la tierra será entregada en sus manos, y cometerá iniquidades como no se han cometido desde siglos» (La Didache o Didajé, 16:4).

«Cuarenta años antes del año 2000, el demonio será dejado suelto por un tiempo para tentar a los hombres. Cuando todo parecerá perdido, Dios mismo, de improviso, pondrá fin a toda maldad. La señal de estos eventos será: cuando los sacerdotes habrán dejado el hábito santo y se vestirán como gente común, las mujeres como hombres y los hombres como mujeres» (Santa Brígida).

«Vi que de entre los demonios encadenados por Cristo, cuando su descenso a los infiernos, algunos estaban sueltos, desde no hace mucho y habían suscitado esta secta. Vi que otros serán soltados de dos generaciones en dos generaciones. (…) Tuve de nuevo la visión de la secta secreta socavando por todas partes la iglesia de San Pedro. (…) Los demoledores extraían grandes fragmentos; eran particularmente sectarios en gran número y con ellos los apóstatas. Estas personas, haciendo su trabajo de destrucción, parecían seguir ciertas prescripciones y una cierta regla: llevaban delantales blancos rodeados de una cinta azul y provistos de bolsillos, con paletas de albañil en la cintura. (…) Ya toda la parte anterior de la Iglesia estaba destruida: no quedaba en pié más que el santuario con el Santísimo Sacramento (…)  Yo me lamentaba al Papa y le preguntaba como él podía tolerar que hubiera tantos sacerdotes entre los demoledores. (…) Vi también que Roma permanecerá en pié como una isla, como una roca en medio del mar, cuando todo, alrededor de ella, caerá en ruinas. (…)  Vi al santo Padre en una gran tribulación y una gran angustia que afectaba a la Iglesia. Le vi muy rodeado de traiciones. (…)  Vi por encima de la iglesia (San Pedro de Roma) muy disminuida, una mujer majestuosamente vestida con un manto azul cielo que se situaba a lo lejos, portando una corona de estrellas sobre la cabeza. Vi de nuevo la iglesia de San Pedro con su alta cúpula. San Miguel se mantenía en lo alto, brillante de luz, llevando una vestimenta roja de sangre y sosteniendo en la mano un gran estandarte de guerra.» (Beata Ana Catalina Emmerich).

«El Vicario de mi Hijo tendrá mucho que sufrir, porque por un tiempo la Iglesia será entregada a grandes persecuciones. Esta será la hora de las tinieblas. La Iglesia tendrá una crisis espantosa.  Dado el olvido de la santa fe de Dios, cada individuo querrá guiarse por sí mismo y ser superior a sus semejantes. Se abolirán los poderes civiles y eclesiásticos; todo orden y toda justicia serán pisoteados; no se verán más que homicidios, odio, envidia, mentira y discordia, sin amor por la patria ni por la familia. Los gobernantes civiles tendrán todos un mismo plan, que será abolir y hacer desaparecer todo principio religioso, para dar lugar al materialismo, al ateísmo, al espiritismo y a toda clase de vicios. La Iglesia será eclipsada, el mundo quedará consternado. Pero he ahí a Enoc y a Elías, llenos del Espíritu de Dios, y los hombres de buena voluntad creerán en Dios, y muchas almas serán consoladas; harán grandes prodigios por la virtud del Espíritu Santo y condenarán los errores diabólicos del Anticristo.» (De la Virgen de La Salette).

“Es terrible, el Papa tendrá que abandonar Roma, y pasar sobre los cadáveres de sus sacerdotes al salir del Vaticano”. Otra versión añade: “Tendrá que ocultarse en algún sitio disfrazado, y después de un corto retiro sufrirá una muerte cruel” (Del papa san Pío X).

«Vimos en una inmensa luz qué es Dios: «algo semejante a como se ven las personas en un espejo cuando pasan ante él» a un Obispo vestido de Blanco « hemos tenido el presentimiento de que fuera el Santo Padre ». También a otros Obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas subir una montaña empinada, en cuya cumbre había una gran Cruz de maderos toscos como si fueran de alcornoque con la corteza; el Santo Padre, antes de llegar a ella, atravesó una gran ciudad medio en ruinas y medio tembloroso con paso vacilante, apesadumbrado de dolor y pena, rezando por las almas de los cadáveres que encontraba por el camino; llegado a la cima del monte, postrado de rodillas a los pies de la gran Cruz fue muerto por un grupo de soldados que le dispararon varios tiros de arma de fuego y flechas; y del mismo modo murieron unos tras otros los Obispos sacerdotes, religiosos y religiosas y diversas personas seglares, hombres y mujeres de diversas clases y posiciones. Bajo los dos brazos de la Cruz había dos Ángeles cada uno de ellos con una jarra de cristal en la mano, en las cuales recogían la sangre de los Mártires y regaban con ella las almas que se acercaban a Dios» .(Del Secreto de Fátima).

«Los dictadores del mundo, gente infernal, destruirán las iglesias, profanarán la Eucaristía y aniquilarán las cosas más queridas»(De la Virgen a la madre superiora Elena Aiello).

La Virgen en Garabandal anunció el aviso, el milagro y  el castigo como recursos de la Misericordia Divina, para ayudarnos.  El Aviso: «se verá en todo el mundo y será obra directa de Dios. Por una iluminación, estaremos viendo nuestras conciencias. Será para bien de nuestras almas y entonces sentiremos gran amor por Dios y pediremos perdón por nuestros pecados. Sabremos que ha llegado el fin de los tiempos. El aviso actuará como una revelación de nuestros pecados y será visto y experimentado tanto por creyentes como por incrédulos y cualquiera sea la religión de los creyentes. Será una purificación antes del Milagro.» El Milagro: «La Virgen ha prohibido decir en qué consistirá. Tampoco puedo decir la fecha hasta ocho días antes… Será el milagro mayor que Jesús ha hecho para el mundo. No quedará la menor duda de que es de Dios y para bien de la humanidad. Podrá ser filmado y televisado. Coincidirá con un acontecimiento de la Iglesia y con la fiesta de un santo de la Eucaristía… un niño que llevaba la Santa Comunión a cristianos perseguidos. Ocurrirá a las ocho y media de la tarde de un jueves» (hora de España). El Gran Castigo:  «será muy, muy grande, de acuerdo con lo que merecemos. Será el último acto de la representación y de acuerdo a todos los últimos actos, será el más importante. Sería mejor para los niños morir de muerte natural agregó que morir por el castigo».

«Antes de venir como juez, vendré primero como rey de misericordia. Precediendo el día de la justicia, hará una señal en el cielo dada a los hombres. Toda luz será apagada en el firmamento y en la tierra. Entonces aparecerá venida del cielo la señal de la cruz, de cada una de mis llagas de las manas y de los pies saldrán luces que iluminarán la tierra por un momento» (De Jesucristo a Santa Faustina Kowalska).

«La acción del diablo se infiltrará hasta en la Iglesia, de modo que se verá cardenales oponerse a cardenales, obispos contra obispos. Los sacerdotes que me veneren serán despreciados y combatidos por sus mismos compañeros; las iglesias y los altares serán saqueados, la Iglesia se llenará de quienes aceptan componendas, y el demonio empujará a muchos sacerdotes y religiosos a abandonar el servicio del Señor» (De la Virgen en AKITA, Japón).

La Reina de la Paz de Medjugorje dio a los videntes 10 secretos sobre los eventos que van a suceder en la Tierra. Que serán dados a conocer 3 días antes de que sucedan.

En fin, decía hace unos años una de las videntes de Medjugorje, Mirjana Soldo: «Veo señales pequeñas, que ya están aquí, poco a poco, las cosas están empezando a moverse«.

 “Queridos hijos, ustedes no son conscientes de las gracias que viven en este tiempo, en que el Altísimo les da señales para que se abran y se conviertan» (De la Virgen en Medjugorje, 15 de julio de 2014).

«En cuanto a aquel día y aquella hora, nadie la conoce» (Mt 24, 36; Mc 13, 32).
Mientras tanto y por si acaso: «Lo que a vosotros digo, a todos lo digo: ¡Velad!« (Mc 13,37).

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Nota: Si a lo largo de estos tres artículos no hemos recogido algunos signos como «el sol se convertirá en tinieblas, y la luna en sangre, antes de que llegue el Día grande del Señor» (Hechos 2,20) se debe a que pensamos que hacen referencia al «día de la ira», al momento ya del desenlace final, a los «tres días de oscuridad», no ha signos previos propiamente. 

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