Abajo exponemos un articulo estadístico sobre el tema del divorcio y la estabilidad matrimonial, en el que se destacan dos cuestiones: a) tener sexo de novios perjudica al matrimonio; b) las personas casadas que solo han mantenido relaciones sexuales con su cónyuge tienen casi un 45% de probabilidades de declarar un nivel muy alto de estabilidad matrimonial.
En la mentalidad actual se ha establecido como algo acertado que hay tener relaciones previas antes del matrimonio, para ver si en la cama se «congenia», y el hecho de haber tenido varias o muchas relaciones sexuales da un mayor conocimiento del sexo y experiencia que luego puede servir en la relación con tu pareja «definitiva». Pero contrariamente y visto lo visto con arreglo a los datos, hay que concluir que lo que realmente funciona es el tradicional trato en ese ámbito de las relaciones de pareja: de llegar al matrimonio virgen y de no ser un promiscuo.
Todo lo valioso cuesta y requiere de un empeño noble. Lo fácil, cómodo y placentero es dejarse llevar por la cultura hedonista. Esta cultura es en la que estamos; la cual se está llevando por delante muchas cosas importantes como es esta de las re relaciones sexuales y el éxito del matrimonio. Esta cultura destructiva está forjada por todo esto:
La hipersexualización la de la cultura actual. La pornografía está alimentando una devastadora cultura que altera la sana relación entre los niños, que está llevado a instentivizar la relaciones sexuales y provocar el fenómeno de la violaciones, incluso grupalmente. Internet, los teléfonos móviles, el adoctrinamiento de la educación sexual en las escuelas a edades muy tempranas, a espalda de los padres y con contenido deformador de lo que es honesto y respetuoso con uno mismo y con los demás; a lo que añadir las multinacionales de ocio y entretenimiento, como el caso de Walt Disney que ya no es lo que era y que sus contenidos han dejado de ser inocentes y dedicado a promocionar la progre ideología woke; y el atiborramiento de horas de televisión con todo tipo de escenas violentas y nada edificantes, y películas donde se divulgan las relaciones superficiales y hedonistas de adolescentes, jóvenes y mayores: relaciones amistosas o de inicio de romances acaban en la cama en cosa de horas, sin apenas haberse conocido. Todo esto está incidiendo muy negativa en la formación de nuestros niños y jóvenes, que ya no entienden otra forma de relacionarse con el otro sexo.
Pero, mucho nos tememos que aunque así fuera, es decir, demostrada la perniciosa cultura de entender las relaciones con otra persona de distinto sexo, seguiríamos igual: cayendo o viviendo conforme con el mismo patrón de conducta, que hace luego fracasar tantos matrimonios.
Anticipar los hechos, no respetar sus tiempos de crecimiento y desarrollo, como ocurre en todo, en los ritmos de la naturaleza, lo único que acarrea es que no se deje madurar como es debido -o como Dios quiere- los frutos que en su momento se han de recoger.
Hay que respetar, cueste lo que cueste, autocontrolando los deseos ansiosos y precipitados, los tiempos de maduración de las relaciones humana, los pasos y etapas del proceso de conocimiento, descubrimiento de intimidades personales, espirituales, emocionales, etc., de revelación del propio yo, y que la otra haga lo mismo, y surja el amor. Llegar esa unión amorosa requiere de tiempo, de un proceso, de respetar sus pasos. Quien no los respeta y se los salta es como quien no construye una casa en cimiento sólidos; cuando vengan las primeras tormentas, que no han de dejar de hacerlo -porque la vida es así- esa relación frágil de amor se vendrá abajo. Cosa que está pasando: las destrucciones familiares son un tremendo hecho hoy día.
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Un estudio con datos concluyentes sobre el divorcio: «Tener sexo de novios perjudica al matrimonio»
Según el último elaborado por el Wheatley Institute at Brigham Young University, las personas casadas que solo han mantenido relaciones sexuales con su cónyuge tienen casi un 45% de probabilidades de declarar un nivel muy alto de estabilidad matrimonial.
Lo dijo el Institute for Family Studies (IFS) en 2021 y se vuelve a confirmar ahora: «Las personas sin experiencia sexual que solo han mantenido relaciones con su cónyuge tienen tres veces más probabilidades de tener un matrimonio estable que personas con experiencia sexual».
Lo cierto es que suele haber una relación entre las parejas que deciden no mantener relaciones prematrimoniales y las que han recibido una educación religiosa, especialmente católica. Por eso tampoco sorprende que se esté demostrando empíricamente que «criarse en un ambiente de fe fomenta la estabilidad de las parejas, ya que las distancia de la convivencia premarital, que es muy inestable, y las empuja hacia el matrimonio directo».
El último de los estudios elaborados al respecto es el de The Wheatley Institute at Brigham Young University (EE.UU.), que ha entrevistado a una muestra de 3.750 personas en torno a la influencia de las relaciones prematrimoniales en sus matrimonios.
La investigación se produce en un contexto en el que la opinión acerca de convivir antes del matrimonio -o directamente no casarse- se generaliza frente a la de renunciar a ello antes del sacramento.
El dato frente al mito
El estudio enfrenta conocidos clichés como el de «es mejor conocerse antes de casarse» o el de «vivir la vida» antes de que llegue «lo serio», pero parece ser que estos argumentos no le aguantan un pulso a las cifras.
Según el Wheatley Institute, los hombres y mujeres casados que solo han mantenido relaciones sexuales con su cónyuge tienen casi un 45% de probabilidades de declarar un nivel muy alto de estabilidad en su matrimonio en comparación con quienes han tenido entre 5 y 9 parejas sexuales a lo largo de su vida. Si estas ascienden a 10 o más, el porcentaje se reduce al 14%.
El informe concluye también que entre el 10% y el 20% de los adultos casados declaran que sólo han mantenido relaciones sexuales con su cónyuge. Estas personas tenían, además, el doble de probabilidades de declararse muy satisfechas con su matrimonio y casi el triple de probabilidades de afirmar que no se planteaban poner fin a su matrimonio.
«Nuestro estudio confirma lo que otros han venido constatando en los últimos años y es que las personas sexualmente inexpertas tienen entre dos y tres veces más probabilidades de contraer un matrimonio estable«, afirma el doctor Brian J. Willoughby, miembro del Wheatley Institute y coautor del informe.
«Parece que la exclusividad sexual entre los cónyuges -continua- proporciona una base infravalorada para la intimidad del matrimonio y ayuda a crear una relación mutuamente satisfactoria basada en la intimidad emocional y la comunicación sana».
Para Jason S. Carroll, director asociado del Wheatley Institute y coautor del informe, «aunque este estudio proporciona algunas advertencias crudas sobre los mitos en nuestra cultura moderna de citas, también da esperanzas a quienes se arrepienten de sus decisiones sexuales anteriores y quieren cambiar el curso de sus futuros resultados matrimoniales«.
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