Pensamientos de Fe (53)

  1. La fe del Dios de la Iglesia católica es la fe de los sencillos; no es para expertos ni de gente privilegiada, que están en sus «secretos», en un saber por encima… La fe católica es sencilla, la entiende cualquier persona; no es para entendidos, especialistas, no está limita o restringida a unos cuantos, sino a todos; Dios se hace entender por todas las personas; no hay pues una maraña gnóstica, a la que solo puede acceder los que tienen «los planos»…   
  2. Dios se encarnó en la pobreza, entre los pequeños  y pastores, en el regazo de una sencilla y humilde jovencita de un lugar recóndito del mundo; no se alojo en un palacio, entre la élite acomodada, entre los sabios y entendidos, entre filósofos o… Lo herético tiende a volverlo todo complejo.
  3. La teología -es saber sobre Dios- es arrodillada, rezada, humilde y a disposición de la voluntad de Dios, de trato amistoso con Dios, quién comunica algo de si, de su saber…
  4. El racionalismo a ultranza trata de someter todo a su saber, encerrarlo todo en su estrechez, negando que haya más de lo que él propone, entiende, dicta…; es excluyente, intolerante, pretende erigirse en poseedor de la verdad. Todo lo que cae fuera del racionalismo, como lo revelado, es descartado.
  5. Hay una llamada eterna en el ser humano, una vocación mística hacia el Origen y Final de su existir (Alfa y Omega); el negarse a pensar en Dios, a preguntarse por Él, es amputarse una parte substancial de su ser. Decía Hegel: “No preguntarse sobre Dios equivale a no pensar”.
  6. Hoy hablar de Dios es insuficiente; la gente está ahíta de oír cosas, de leer y ver noticias de todo tipo, es una confusión generalizada y hasta contradictoria de verdades y pseudoverdades, que remplazan de seguido unas a otras, sepultándose, sin que arraiguen. Es un jaleo completo de habladurías, de mensajes breves, etc., donde se mezcla lo verdadero y lo falso, y un infinidad de cosas contradictorias y volátiles. Tan solo los testimonios, los hechos ejemplares, la donación generosa… pueden aportar algo realmente vital y que diga algo… Una luz en medio de la niebla, que es ya tiniebla.
  7. La persona de hoy ha sido vaciada, se ha quedado sin resonancia profunda, vive en la superficialidad, disuelta en la tibieza, de modo que no esperemos grandes conversiones; tan solo algún individuo en un momento excepcional de su vida puede -y por la gracia de Dios- revertir su vida, y abrirse a la fe.
  8. Este ser humano ha sido engañado, decepcionado, idiotizado, machacado, bestializado, etc., al que se le suministran todo tipo de alucinógenos (noticias falsas, confusiones de ideas, ausencia de responsabilidades, en un progresivo deterioro moral, en un desprecio por lo que no sea la cruda materia y sus satisfacciones, hasta las más procaces, etc. Esto es concreto: quebrantos de la palabra dada, infidelidades, pornografía, drogas, violencia, pasiones enfermizas, codicia, etc.). Salir de ahí, supone un salto en el vacío, ya imposible. (Es decir, que se necesita -como dice el dicho- «Dios y ayuda».
  9. De modo que el individuo actual ha sido masivamente cretinizado. Y se ha vuelto incapaz para cualquier reflexión que alumbre una verdad seria, creíble, substantiva, trascendente… La verdad no interesa, lo que importa es la satisfacción de lo instintivo y placentero, y si acaso, lo sentimentaloidemente emocional. Toda verdad y la Verdad son desestimables, ni les afecta ni incumbe.
  10. Llevar a Dios a los hombres de hoy -evangelizar- es tarea harto complicada. La mundanidad imperante, la forma de ser y pseudopensar o estructura lógica de los individuos imposibilitan la accesibilidad a luz de la gracia que toca el corazón y conmueve el pensar, hace experimentar el deseo de conversión.

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