
Justamente después de dos años se detiene la crueldad que ha sufrido más de dos millones de personas. Que cual carne de cañón han sufrido las consecuencias del egoísmo y odio destructivo por la lucha por la tierra.
Nos alegramos, claro está, por la noticia; pero esto no es el final, es decir, el que se resuelva la situación. Tan solo es una etapa más en esta disputa por el territorio. Un «buen» día después de la 2ª Guerra Mundial, a raíz de la genocida persecución judía por el Nazismo, la población judía esparcida por todo el mundo por la diáspora de hacía 2000 años, decidió retornar a aquellos territorios -desde entonces llamado Palestina- donde una vez fueron Estado. Y desde entonces los israelitas y los palestinos se tienen declarada la guerra, con más o menos altibajos. Uno de esos altos ha sido este de estos dos años. Pero la cosa no va a acabar aquí, pues hay mucha tela que cortar.
Hay algunas consecuencias a tener en cuenta de esta guerra:
Ha sido una «guerra» en la que quitando el primer día, los otros 732 el que ha disparado y bombardeado ha sido uno bando, los del otro han sido carne de cañón: habría que decir que la destrucción de vidas, heridos, mutilados, y de bienes, han sido de una proporción absolutamente desigual, de «1 a 100».
El odio no ha acabado, sino todo lo contrario.
La resolución para una paz autentica, definitiva y verdadera, que pasaría por la de dar a los palestinos un Estado, como ya lo tiene Israel. Lo cual se nos antoja cuasi imposible. Pues todo apunta a que Israel está en el planteamiento de así como dijeran los dirigentes palestinos en su día -cuando tenían alguna fuerza- «hay que eliminar a los israelitas del rio al mar»; ahora -y desde ya hace tiempo- los israelitas están -aunque no lo digan- en la lógica de esa expresión «eliminar a los palestinos (y a todos los demás, cristianos) del rio al mar». Y en este empeño no están dispuestos a cejar, y no admite ni admitirán el estatuto de Nación con Estado para los anteriormente ocupan aquellas tierras llamadas Palestina y Tierra Santa. Nadie parece reparar seriamente en este objetivo; pero ya en 1917 en el parlamento de Israel Benjamín Netanyahu llegó a decir que había que financiar a Hamás. Obviamente se dijo sin que se tuviera en mente que se constituyera en un grupo terrorista de esta envergadura para asesinar despiadadamente. Pero aquel apoyo a Hamás de Netanyahu pretendía potencia a Hamás para dividir a los palestinos, menguando el poder Hezgola, Netanyahu afirmó que Israel no tenía otra opción que completar la tarea y derrotar a Hamás, dado que el grupo militante palestino se había negado a deponer las armas. Hamás afirmó que no se desarmaría a menos que se establecieraun Estado palestino independiente.
Y mientras tanto, también Cisjordania sangra. En los últimos dos años, 180 familias cristianas han emigrado. Belén se está vaciando. ¿Qué será del futuro de los cristianos en Tierra Santa? ¿Quién custodiará esos lugares si ya no hay familias, ni escuelas, ni jóvenes? Desde Cisjordania los cristianos se están yendo. Solo de Belén se han marchado setecientas personas: si las cosas siguen así, desaparecerá la presencia cristiana en Oriente Medio.
La solución: dos Estados —judío y palestino— y una ciudad abierta a la tres religiones, Jerusalén.
Pero ya lo andado por el Israel ocupando cada vez más terreno, especialmente el Cisjordania, alentando los asentamientos, de manera que ya viven en ahí 700.000 colonos judíos. ¡A ver, ¿cómo se puede eso solucionar?! Se nos antoja que imposible, y cada día que pasa peor. ¡Detenga ya la expansión de los asentamientos en Cisjordania!. . Les invitamos encarecidamente a que lean este artículo:
Asentamientos en Cisjordania: más de medio siglo de negociación, ocupación y expansión
El P. Gabriel Romanelli, párroco católico de la Sagrada Familia: «Estamos en las manos de Dios. Estamos aquí por Jesucristo. Estamos aquí para servirle en la Eucaristía y para servirle en los pobres, los enfermos y los que sufren«.
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Comunicado de prensa
Patriarcado Latino de Jerusalén
Sobre el Anuncio de Un Acuerdo en Gaza
Jerusalén, 9 de octubre de 2025
El Patriarcado Latino de Jerusalén acoge con satisfacción el anuncio de un acuerdo que prevé el cese de los ataques en la Franja de Gaza y la liberación inmediata de los rehenes, así como la de los presos palestinos. El Patriarcado espera fervientemente que este acuerdo se aplique plena y fielmente, para que pueda marcar el inicio del fin de esta terrible guerra. El Patriarcado reitera la urgencia absoluta de una ayuda humanitaria inmediata y de la entrada incondicional de ayuda suficiente para la sufrida población de Gaza. Sobre todo, el Patriarcado ruega para que este paso abra un camino de curación y reconciliación tanto para los palestinos como para los israelíes.
Su Beatitud el Cardenal Pierbattista Pizzaballa, Patriarca Latino de Jerusalén, ha declarado:
«Es una buena noticia y estamos muy contentos. Es un primer paso, una primera fase. Naturalmente habrá otros, y ciertamente surgirán otros obstáculos. Pero ahora debemos alegrarnos de este importante paso que traerá un poco más de confianza para el futuro y también una nueva esperanza, especialmente para los pueblos, tanto israelí como palestino.»
«Ahora, finalmente vemos algo nuevo y diferente. Ciertamente habrá también un nuevo ambiente para la continuación de las negociaciones, aunque la vida dentro de Gaza seguirá siendo terrible durante mucho tiempo. Pero ahora nos alegramos y esperamos que esto sea solo el comienzo de una nueva fase en la que podamos, poco a poco, empezar a pensar no en la guerra, sino en cómo reconstruir después de la guerra.»
El Patriarcado elogia la labor de todos los que han participado en las negociaciones y expresa su agradecimiento por sus incansables esfuerzos que han hecho posible este paso.
En este momento tan delicado, el Patriarcado invita a todos a unirse a la Jornada de Oración por la Paz convocado por el Papa León XIV el próximo 11 de octubre. Que el Señor tenga misericordia de Tierra Santa y le conceda la paz.
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