Palabras del Papa, 29-12-2017![]() Se necesita una teología que ayude a todos los cristianos a anunciar y mostrar, sobre todo, el rostro salvífico de Dios, el Dios misericordioso No perder nunca la capacidad del «estupor«. El estupor que nos lleva a Cristo, el encuentro con Cristo. Y sin olvidar que el teólogo estudia, piensa, reflexiona, pero lo hace de rodillas. Hacer teología «en» la Iglesia, es decir «en» el santo pueblo fiel de Dios, que tiene con una palabra que no es teológica, el «olfato de la fe». Audiencia con los miembros de la Asociación Teológica Italiana
En estos días estamos inmersos en la contemplación de nuestro Dios, que se ha implicado y comprometido con nuestra pobre humanidad hasta llegar a enviar a su Hijo y a tomar, en Él nuestra frágil carne. Todo pensamiento teológico cristiano no puede no comenzar siempre e incesantemente desde aquí, en una reflexión que nunca extinguirá el manantial vivo del Amor divino, que se ha dejado tocar, mirar y saborear en la gruta de Belén. Perseverar «en el espíritu de servicio y de comunión indicado por el Concilio Ecuménico Vaticano II»; impulsando la «fidelidad creativa» y el «hacer teología juntos«, poniendo en guardia contra el individualismo. En este sentido, el Santo Padre les ha pedido que asuman también la tarea de repensar la Iglesia “para que sea conforme al Evangelio que debe anunciar”. Se necesita una teología que ayude a todos los cristianos a anunciar y mostrar, sobre todo, el rostro salvífico de Dios, el Dios misericordioso, en especial ante algunos desafíos inéditos que involucran hoy a la humanidad: como el de la crisis ecológica, el desarrollo de las neurociencias o de las técnicas que pueden modificar al hombre; como el desafío de las cada vez más grandes desigualdades sociales o de las migraciones de pueblos enteros; como el del relativismo teórico, pero también el del relativismo práctico. No perder nunca la capacidad del «estupor«. El estupor que nos lleva a Cristo, el encuentro con Cristo. Y sin olvidar que el teólogo estudia, piensa, reflexiona, pero lo hace de rodillas. Hacer teología «en» la Iglesia, es decir «en» el santo pueblo fiel de Dios, que tiene con una palabra que no es teológica, el «olfato de la fe». |
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