Palabras del Papa, 27-12-2017Dedico la catequesis de hoy a reflexionar sobre el significado de la Navidad. En nuestros días, estamos asistiendo a una especie de «desnaturalización» de la Navidad. En nombre de un falso respeto ante quien no es cristiano, muchas veces se esconde la voluntad de marginar la fe, eliminando todo tipo de referencia al nacimiento de Jesús. Sin embargo, el verdadero sentido de estas fiestas se encuentra en Jesús, es Él quien da sentido a todo lo que celebramos. Jesús es la única y verdadera Navidad. Sin Jesús no hay Navidad. Y si en el centro está Él, entonces todo lo de alrededor: las luces, los sonidos, las tradiciones locales, incluidas las comidas características, crean la atmósfera de la fiesta. Pero si le quitamos a Él, la luz se apaga y todo se convierte en algo falso, en solo apariencia. Nosotros, como los pastores del Evangelio, estamos llamados a buscar la verdadera luz que es Jesús, que es el don de Dios a la humanidad que se encuentra inmersa en la oscuridad de la noche. Hoy, a menudo la humanidad prefiere la oscuridad, porque sabe que la luz revelaría todas las acciones y pensamientos que harían enrojecer o remorder la conciencia. Cuando acogemos a Jesús en nuestras vidas, nos convertimos en un don para los demás. Por este motivo, nosotros los cristianos nos intercambiamos regalos, porque el verdadero don para nosotros es Jesús y, como Él, queremos ser don para los demás, especialmente para los necesitados de atención y de ternura. Jesús viene a este mundo y los primeros destinatarios de su venida son los pequeños y despreciados, con los que establece una amistad que continúa en el tiempo. Con ellos, en cada momento, Dios desea construir un mundo nuevo en el que no haya más personas rechazadas, descartadas, maltratadas e indigentes. Debemos encontrar la luz verdadera, la de Jesús que, hecho hombre como nosotros, se muestra de modo sorprendente: nace de una pobre chica desconocida, que da a luz en un establo, solo con la ayuda de su marido. El mundo no se da cuenta de nada, pero los ángeles en el cielo – que saben de esto – exultan. Jesús fue don de amor del Padre, y nosotros debemos ser don para los demás. Es ése el verdadero significado del intercambio de los dones en Navidad.
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