Los cuatro caballos del Apocalipsis

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Los siete sellos son el desarrollo histórico desde la resurrección victoriosa de Jesús hasta el fin de los tiempos.

Jesucristo es el Señor de la Historia —que reina sobre la tierra— y el único digno de abrir el libro de la misma, conteniendo siete sellos:

 Apocalipsis 5

1  Vi también en la mano derecha del que está sentado en el trono = un libro, escrito por el anverso y el reverso, = sellado con siete sellos.

2  Y vi a un Ángel poderoso que proclamaba con fuerte voz: «¿Quién es digno de abrir el libro y soltar sus sellos?»

3  Pero nadie era capaz, ni en el cielo ni en la tierra ni bajo tierra, de abrir el libro ni de leerlo.

4  Y yo lloraba mucho porque no se había encontrado a nadie digno de abrir el libro ni de leerlo.

5  Pero uno de los Ancianos me dice: «No llores; mira, ha triunfado = el León = de la tribu = de Judá, el Retoño = de David; él podrá abrir el libro y sus siete sellos.»

 

 9 «Eres digno de tomar el libro y abrir sus sellos porque fuiste degollado y compraste para Dios con tu sangre hombres de toda raza, lengua, pueblo y nación;

10 y has hecho de ellos para nuestro Dios = un Reino de Sacerdotes, = y reinan sobre la             tierra.»

  

Como nos referimos en este artículo a los caballos del Apocalipsis vamos a ver los cuatros primeros sellos que se dedicados a ellos:

Apocalipsis 6

1  Y seguí viendo: Cuando el Cordero abrió el primero de los siete sellos, oí al primero de los cuatro Vivientes que  decía con voz como de trueno: «Ven».

2  Miré y había un caballo blanco; y el que lo montaba tenía un arco; se le dio una corona, y salió como vencedor, y para seguir venciendo.

3  Cuando abrió el segundo sello, oí al segundo Viviente que decía: «Ven».

4  Entonces salió otro caballo, rojo; al que lo montaba se le concedió quitar de la tierra la paz para que se degollaran  unos a otros; se le dio una espada grande.

5  Cuando abrió el tercer sello, oí al tercer Viviente que decía: «Ven». Miré entonces y había un caballo negro; el que lo montaba tenía en la mano una balanza,

6  y oí como una voz en medio de los cuatro Vivientes que decía: «Un litro de trigo por denario, tres litros de cebada por un denario. Pero no causes daño al aceite y al vino.»

7  Cuando abrió el cuarto sello, oí la voz del cuarto Viviente que decía: «Ven».

8  Miré entonces y había un caballo verdoso; el que lo montaba se llamaba Muerte, y el Hades le seguía. Se les dio poder sobre la cuarta parte de la tierra, = para matar con la espada, con el hambre, con la peste y con las fieras de la tierra. =

……

El del Caballo Blanco: (Ap. 6, 2) .Este jinete aunque no tiene efecto negativo como los otros tres. El color blanco es el color del cielo. Blanco: victoria, alegría, pureza. Es el engaño tras el que se oculta Satanás al que se le ha otorgado poder por un tiempo.. Y embauca y seduce a los que apostatan de su fe.

Uno de los signos de estos tiempos es el engaño. Este falso caballo blanco es quien lo encarna.

Las flechas tienen la misión: de flechazos seductores, engañadores, y otro lado, la de amedrentar, atemorizar; así como las flechas que clavaron en san Sebastián, para que renegara de su fe.

El caballo blanco que Juan describió representa falsos “cristos”. He aquí la prueba. El que está sentado sobre este caballo es en realidad una falsificación del verdadero Cristo y una falsificación de Su segunda venida, descrita en Apocalipsis 19:11-16. Ahí, el verdadero Cristo empuña una espada aguda de dos filos, mientras que el falso cristo está representado como llevando un arco. ¡No pase por alto esta diferencia crítica!

Aquí está una descripción parcial del verdadero Cristo regresando en gran poder y gloria. Aunque sí se le muestra cabalgando en un caballo blanco, el resto de la descripción es muy diferente: “Entonces vi el cielo abierto; y he aquí un caballo blanco, y el que lo montaba se llamaba Fiel y Verdadero, y con justicia juzga y pelea…

Sería la apostasía y el enfriamiento de la fe. El caballero Cristo es diferente a Satanás, que se rebeló y es el padre de la mentira, Jesucristo es el Fiel y el Verad.

En el Evangelio de San Marcos, capítulo 13, se alude a este engaño del fin de los tiempos:

[4] «Dinos cuándo sucederá eso, y cuál será la señal de que todas estas cosas están para cumplirse.» [5]Jesús empezó a decirles: «Mirad que no os engañe nadie. [6]Vendrán muchos usurpando mi nombre y diciendo: «»Yo soy»», y engañarán a muchos.

El del Caballo Rojo: (Ap. 6, 4) No es un personaje histórico. El color rojo representa la guerra. Y lo que se dice del jinete es claro: “Se le concedió quitar de la tierra la paz para que se degollaran unos a otros”.

En el Evangelio de San Marcos, capítulo 13, se alude a este engaño del fin de los tiempos:

 [7]Cuando oigáis hablar de guerras y de rumores de guerras, no os alarméis; porque eso es necesario que suceda, pero no es todavía el fin. [8a]Pues se levantará nación contra nación y reino contra reino.

Benedicto XV en 1917 declaró: «Jamás hasta ahora se había visto en el mundo la guerra como institución permanente de toda la humanidad». Y ya Castellani advierte que viendo dos guerras mundiales parece como si el mundo se preparase para una tercera.

 

El del Caballo Negro: (Ap. 6, 5) Este jinete llama a clientes para comprar mercancías. Un denario es el salario de un día; lo que ofrece es, entonces, carísimo. Representa el hambre, la carestía, la escasez.

El tercer jinete monta un caballo negro y se entiende generalmente como la hambruna. El jinete lleva un par de balanzas o básculas de pesaje, lo que indica la forma en que el pan se pesa durante esos tiempos de hambre.

[8b] Habrá terremotos en diversos lugares, habrá hambre: esto será el comienzo de los dolores de alumbramiento.

Esto lo dice el mismo Jesucristo, que añade que este comienzo de los dolores de parte, «aún no es el fin» (8).

 

El del Caballo Verdoso o Bayo: (Ap. 6, 7-8) El color es medio verde, medio gris, color de los cadáveres en descomposición. un color indicando la palidez enfermiza de un cadáver. Peste aunque con nota a pie de página hace referencia a: literalmente «Muerte». “El que lo montaba se llama Muerte”. “Hades” es el lugar de los muertos. Representa la muerte por peste, epidemias, etc.: “mata con la espada, con el hambre, con la peste y con las fieras de la tierra”.

El cuarto y último jinete se llama muerte. De todos los jinetes, es el único a quien el propio texto explícitamente da un nombre. Todavía otros aplican los nombres de «pestilencia» o «peste» a este caballero, sobre la base de traducciones alternativas de la Biblia (como la Biblia de Jerusalén).

Este último caballo que reúne en sí las actuaciones de los otros tres anteriores. Es decir, en este periodo se reactivan, renuevan o acentúan los anteriores caballos… Que junto con este mortífero estragaran la tierra.

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