
Las Santas Escrituras dicen:
Sucederá que todo el que invoque el nombre de Yahvé será salvo, porque en el monte Sión y en Jerusalén habrá supervivencia, como ha dicho Yahvé, y entre los supervivientes estarán los que llame Yahvé. (Joel 3,5).
El mundo no continuará desenvolviéndose indefinidamente, ni acabará por azar ni por un choque cósmico ni por una guerra nuclear, sino por una intervención directa de Dios, quien lo creó por amor.
La primera lectura de la misa de hoy, 28 de noviembre, nos narra la primera parte (mañana será la segunda) de una de las visiones del profeta Daniel, capitulo 7, que tuvo durante el destierro a Babilonia del rey Nabucodonosor, allá por el siglo VI antes de Cristo.
