Las paterasEstos días. mirando al mar, plácidamente, uno de golpe se sorprende con un pensamiento que no sabe cómo le ha llegado, o quizá sí. Ante el imponente azul del cielo y del mar Mediterráneo, fugazmente, como el aguijón de un mosquito hiciera presencia sobre el cuerpo tornasolado por la brisas marina y la exposición al sol, la imagen de tantos hermanos nuestros, personas venidas huyendo de la hambruna o la persecución de distinto tipo, y que han perecido en aquella hermosura azul que llenan los ojos. De un momento a otro uno se figura que entre las olas va aparecer el cuerpo de uno de estos desafortunados…
Este bello, tranquilo, inofensivo mar Mediterráneo se ha convertido en cementerio de tantos inmigrantes. Es una siniestra y maldita música repetitiva, que cual disco rayado, en los teletipos de las agencias aparecen, como gota malaya sobre nuestras conciencias, las nuevas victimas de naufragios de pateras. ¡Hasta cuando…! El pasado año, en estas fechas se había rescatado en la costa sur a 2.806 personas y hoy ya se superan las 5.713. En 2017, van 5.713 rescatados en 258 botes de todo tipo, según el cómputo del Ministerio del Interior hasta el pasado viernes, que certifica los análisis de la ONU que advierten que esta de España es la ruta de entrada a Europa por vía marítima que más ha crecido. ¡Hay que acabar con esto!, nos decimos: con esta desesperada huida de la gente, dispuestas a saltar al fuego para no seguir friendose en la sarten del hambre, la guerra, la persecución, etc. Hay que estar muy desesperado para llegar a ese límite de tener que tomar la decisión de arriesgarlo todo a una carta, que en muchos casos es la de una muerte trágica o la esclavitud de trabajos forzados o la sexual con la trata. Un panorama complicado del que el papa Francisco “tristemente caracterizado” por “nuevas formas de esclavitud dirigidas por organizaciones criminales que venden y compran hombres, mujeres y niños”.
Hay que: Comprometer a la sociedad civil en favor de los migrantes, eliminando el tráfico humano y combatiendo la ‘demanda’ de personas, procurando la migración segura, ordenada y regular . Hay que actuar en los países de origen y tenemos que abrir generosamente nuestras puertas. Es complejo y tiene que ser ordenado pero tenemos que ser mas generosos. Los países ricos no pueden eludir su responsabilidad por las heridas que han infligido al planeta – desastres medioambientales, comercio de armas, desigualdad en el desarrollo – y que provocan la migración forzosa y el tráfico de personas. UE debería “invertir miles de millones de euros en África y desarrollar una estrategia migratoria a largo plazo”. Y ha añadido: “África se encuentra en una situación dramática. Si no conseguinos reso?lv?er los problemas centrales de los países africanos, 10, 20 o incluso 30 millones de inmigra?nt?es van a venir a Europa en los próximos 10 años”. Y una sorprendente solución: Una forma de contener el inmigracionismo producto de la pobreza, desempleo, el subdesarrollo, la falta de educación y posibilidades, y que provoca, a su vez, una distorsión aquí, al tirar de los salarios a la baja y empobrecer a los más débiles y a las clases medias: es crear una renta mundial para los países de las emigraciones, al objeto de que puedan vivir con unos ingresos suficientes en sus países de origen. Es una solución de la que interesaria al primer mundo, pues se beneficiaria de los posibles desequilibrios económicos en las sociedades producíaria una inmigración masiva en estos próximos años.
Todos somos parte del Cuerpo de Cristo, un cuerpo indivisible. En palabras de Dietrich Bonhoeffer, «solo a través de Jesucristo somos hermanos y hermanas los unos de los otros… A través de Cristo nuestra pertenencia recíproca se hace real, integral y eterna».
Miguel Morales |
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