La Iglesia tiene que defender al ser humano

La situación real que se está alineando o posicionando ya claramente es el hecho de que la izquierda materialista y progres de liberales más materialistas aún, se ha situado en lo que se autodominan progresistas todos ellos.

Resituando la realidad. Ya quedaron atrás las reivindicaciones ideológicas en el plano económico. Como aquí todo se ha ajustado en un sentido moderado: de la redistribución dentro de una libertad de mercado (donde más menos, con matices, todas las posiciones políticas coinciden, y más tras los fiascos de los países socialistas y la consiguiente caída del muro de Berlín. E incluso, dicho de paso, encuentra acomodo la Doctrina Social de la Iglesia); ahora se dedican a obtener logros o reivindicaciones en campo de “lo moral”, en el que encuentra oxígeno para sus luchas y razón de existir: el aborto, la eutanasia, la ideología de género, el feminismo, el ecologismo, etc.

Los políticos conservadores, amantes de la tradición y la moral, han tirado por la borda sus principios, al menos en su defensa; no se buscan problemas y consienten; haciendo seguidismo de esas políticas “progres”.

Nadie pues dice palabra en contra, todos callados como muertos, excepto algún francotirador o grupito de concienciados, muy pocos y maginados, a los que se les toma como “friquis”, extremistas ridiculizados y gentecilla desautorizada a la que no hay que prestar atención.

En fin, que todo el mundo avanza decididamente, como una apisonadora, a hacer lo inmoralmente que más le apetezca, sin sujetarse a principios o valores con entidad noble y humana y cristiana.

La Iglesia tiene que plantarse, resituando quién está donde está: es decir, quien hará de contrapeso al reposicionamiento ideológico de la “nueva” política, que es ya única: progresismo imparable, feminazismo, imposición de la ideología de género, hipersexualismo, cultura de la muerte, etc.

Aunque  a la Iglesia la crucen (de cruz) la cara, tiene que dar un paso adelante, y llevara a cabo lo que proféticamente decía Chesterton: “llegará el día, en que la Iglesia Católica será la única que defenderá al hombre”. Y ¡cuidado! que corre ya el riesgo de -penetrada por los proclives al “progresismo” ideológico imperante- acabar convirtiéndose como se dice “el vino el agua” (con lo que profanará su esencia: el vino del ofertorio tan solo contiene una gota de agua, no más).

Aunque la Iglesia ha de atenerse a lo de “dar a Dios lo que es de Dios, y al Cesar lo que es del Cesar”; no puede callarse y volver la espalda a según qué; pues de haber no haber hecho esto Juan Bautista y el mismo Jesucristo, no hubieran muerto como murieron. No sé si la Iglesia tendrá que tener una palabra política, tal vez no; pero sí moral y de verdad.

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