Hace unos días el Patriarca ortodoxo de Moscú Kirill advertía que “el mundo se aproxima a un peligroso punto”. Ya tiempo antes pronunció incluso palabras más radicales, avisando sobre el «fin de la historia».
Kirill junto con otros líderes cristianos de diversas Iglesias, entre ellos el Papa Francisco, emitieron un comunicado conjunto que advertía de las “incesantes hostilidades” en Oriente Medio, que han arrebatado las vidas de “miles de personas” y han obligado a “varios millones” a abandonar sus hogares, y “amenazan con convertirse en un conflicto global”. “El mundo se aproxima a un peligroso punto, al auténtico fracaso de la cooperación y las relaciones internacionales”. Lo cual supone una “terrible amenaza”…
No conocemos qué sabe Kirill, cabeza de la Iglesia Ortodoxa Rusa, cercano al presidente ruso, Vladímir Putin; pero lo que se conocemos son sus palabras que son de una contundencia en sus advertencias que tienen algo de estremecedoras.
Allá por noviembre del año pasado, en un sermón pronunciado en la catedral ortodoxa de Cristo Salvador de Moscú, el patriarca Kiril aseguraba que “estamos entrando en un periodo crítico para el desarrollo de la civilización humana”, “hay que estar ciego para no ver acercarse los terribles momentos de la historia sobre los cuales habló el apóstol San Juan”, y pidió a a las personalidades públicas que aúnen fuerzas y asuman la responsabilidad de intentar “frenar nuestra caída en el abismo del fin de la historia”.
Y estas son palabras del filósofo francés Fabrice Hadjadj: «Estamos llegando a la consumación de los siglos. Nuestro sistema es muy frágil»
Algo está pasando; algo que nos estamos perdiendo. Por si acaso, estemos atentos… ¡Velad!