Las etapas finales de la Historia según Santa Hildegarda

Las explicaciones que Santa Hildegarda recibió sobre el futuro en sus dos grandes obras Scivias y Obras Divinas describen cuatro etapas sucesivas de la Historia de la Humanidad, en las que se suceden las “Cinco Cruentas edades de los Reinos de este mundo”; el Hijo de la Perdición y su desastrado fin; después un intervalo de duración y características desconocidas entre la muerte del Hijo de la Perdición y el Fin del Mundo; y finalmente la Segunda Venida de Cristo y el Día del Juicio; etapas todas ellas de duración muy distinta: 

A) Las que Santa Hildegarda llama “Cinco Cruentas Edades de los Reinos de este mundo” son cinco edades sucesivas, que se solapan en parte, y que abarcan los diez siglos que ya han transcurrido desde la época de Santa Hildegarda (o tal vez antes, quizá hacia el año 1000), más lo que todavía falte hasta que se manifieste el Hijo de la Perdición.

Estas Cinco Cruentas Edades están recogidas en 500 palabras del Scivias (3ª,11ª,1-7) y en 6.000 del Libro de las Obras Divinas (3ª,6ª, 15-26).

Estas Cinco Cruentas Edades se describen al principio en la undécima visión de la tercera parte del Scivias, simbolizadas cada una por: un Perro de fuego (la época en que vivía la santa); el león cobrizo (la época de los hombres beligerantes); un Caballo pálido (época de los crápulas, cuando se rompe el corazón de los reinos de Occidente); un Cerdo negro (época en que los príncipes arrumban la Ley de Dios por la desmesura de su fornicación); y en fin, la edad del Lobo gris, o de los gobernantes voraces que arrebatarán con astucias el poder y la riqueza. Durante esta última etapa se producirá la llegada del Hijo de la Perdición.

B) La siguiente etapa, que ocurrirá durante la cruenta edad del Lobo gris, comprende la manifestación pública del Hijo de Perdición, un ser humano concebido por una madre perversa y completamente entregado a Satanás, que se proclamará Mesías y se alzará contra Dios y su Iglesia que será terriblemente perseguida. Dos testigos, Elías y Enoc, que Dios había conservado vivos durante siglos para esta misión, bajarán a predicar contra él, por lo que serán crucificados. Dios los resucitará y entonces el Hijo de la Perdición pretenderá ascender al Cielo y será fulminado.

Por lo menos a escala histórica la duración de esta etapa tiene que ser forzosamente muy breve: A la vida pública del Hijo de la Perdición se le han atribuído tradicionalmente los 42 meses de “abominación de la desolación”, en los que estará suprimido el sacrificio perpetuo, es decir la misa, aunque nada impide que la vida pública del Hijo de la Perdición abarque una generación o incluso algo más.

C) De la siguiente etapa Santa Hildegarda no dice nada. Se trata del intervalo entre la muerte del Hijo de la Perdición y los dolores del Último Día, sobre cuya duración y características la Luz Viva solo dice unas palabras, y del que advierte expresamente que (al menos en aquel momento, año 1151), no era momento ni sazón de darlo a conocer. El texto hace una serie de difíciles analogías entre la semana de la Creación y los siglos y milenios transcurridos que dan materia a la reflexión; pero la Luz Viva advierte que lo que ocurra en este intervalo es un secreto que el Padre se guardaba. Aunque el tema está preñado de contenido porque en realidad se refiere a toda la Historia humana en la Tierra, pasada y futura, está tratado escuetamente en 860 palabras de la 11ª visión de la 3ª parte del Scivias, (capítulos 19-23, y 41).

D) La etapa final, con la venida del Hijo del Hombre, la resurrección de la carne y el Juicio Final, está descrita en 2.700 palabras de la visión 12ª de la 3ª parte del Scivias bajo el título de “Siega y vendimia de las naciones”, donde dice que los últimos días serán de tribulación con muchos cataclismos y grandes señales que anunciarán el ocaso del mundo. El Último Día, el terror sacudirá la haz de la tierra, las tempestades la agitarán violentamente y las hecatombes borrarán cuanto en ella sea transitorio y mortal; todo lo que sea mortal rendirá la vida. Resucitarán buenos y malos y Jesús volverá en gloria y majestad; malos y buenos quedarán separados. La visión da precisiones sobre el Juicio Final, tras el cual sobrevendrá una gran paz. Los dos últimos capítulos (15 y 16) describen el estado final del mundo, cuando los elementos se volverán perfectos, y morirá la noche.

José María Sánchez de Toca
Rafael Renedo Hijarrubia

Fuente: https://www.religionenlibertad.com/las-etapas-finales-de-la-historia-segun-santa-hildegarda-26646.htm