La Ley Natural expresa el sentido moral que permite al hombre discernir mediante la razón lo que son el Bien y el Mal, la Verdad y la Mentira, cosa de la que el Relativismo es incapaz.
Por la tercera inclinación a conocer la verdad acerca de Dios y a vivir en sociedad, «pertenece a la ley natural todo lo que atañe a esta inclinación, como evitar la ignorancia, respetar a los conciudadanos y todo lo demás relacionado con esto». De este modo son de ley natural la enseñanza y comunicación de la verdad, sobre todo la referida a Dios, principalmente en la educación, pero también en otros ámbitos de la vida social, como el judicial, el político, el comercial, el periodístico, etc.