
La disgregación familiar, el abandono de la religión, las formas destructivas de socialización… muchas causas confluyen a un resultado: cada vez los jóvenes sufren más la depresión y se suicidan con mayor frecuencia.
Sensibilidad: inclinación natural o sobrevenida a emocionarse ante sentimientos de amor, ternura, compasión. Capacidad de captar los sentires ajenos. En su sentido misericordioso: corazón capaz de «empatizar» con la necesidad otro, con su miseria, pobreza, desvalimiento… Porque se da un trascender, un salir de sí hasta el otro, de trasladarse hasta ponerse en su lugar, meterse en su piel, solizarizandose en sus padeceres y dolerse con él.
El Santo Padre sugirió cinco consejos para la vida, que comparó con los dedos de la mano. El Papa explicó que los “ingredientes para el futuro” son: la oración, la comunidad, la honestidad, el perdón y el servicio.
Tal vez seamos demasiado críticos y negativos en cómo vemos a la juventud actual; pero del marco descriptivo general que exponemos seguidamente, son muy pocos, raros y privilegiados los que se salen de él, desgraciadamente.
