
El primer día del año se lo dedicamos a la Madre: celebramos la Solemnidad de María Santísima, Madre de Dios. Y también la Jornada Mundial por la Paz. La Virgen María ha dado a luz al «Príncipe de paz» (Is 9,6).
Confiarse a la ternura de una madre, como es la Virgen María, Madre de Jesús y madre nuestra, resulta extraordinariamente consolador en medio de un mundo perdido donde abunda la soledad, el egoísmo, la insensibilidad… y falta ternura, amor, paz… Ella nos quiere llevar de la mano, como a hijitos queridos a los que cuidar, junto a su Hijo Jesús (Dios salva).




