
El evangelio (Lc 10,17-24) de la liturgia de hoy, 3 de octubre, nos enseña que Dios revela su saber al corazón humilde, sencillo, que escucha silencioso. No de forma audible y en elevados conceptos; sino que le conduce a un íntimo y secreto saber, de amistad, que sucede sin que el pequeño incluso sea consciente de ello. Es un contemplativo, que no lo sabe que lo es.