El camino de Judy Landrieu Klein hacia la fe, siguiendo el método de san Luis María de Montfort . Pudo perdonar a quien le dañó y avanzar hacia Dios gracias a la intercesión y el modelo de la Virgen.
Judy Landrieu Klein es ahora una madre de cinco hijos y una incansable divulgadora católica, pero su camino hasta aquí estuvo lleno de sufrimientos, de idas y venidas de la Iglesia así como una gran incomprensión hacia el catolicismo pese a pertenecer a él. Pero fue la Virgen María la que le abrió las puertas de la Iglesia y de su interior, lo que provocó en ella un cambio radical en su vida pues todo cobró sentido y pudo reconciliarse con un pasado que no aceptaba. Esta experiencia la cuenta Judy en su libro Mary´s Way. Una amiga suya llamada Peggy había hecho esta consagración a María y le contó entusiasmada el impacto que le había producido y cómo le había cambiado. Con más curiosidad que convicción, Judy decidió también realizarla a ver qué pasaba. Pero nunca se imaginó que le cambiara la vida.
Influenciada por el feminismo y la revolución sexual Ese poso quedó en ella incluso cuando volvió a la Iglesia pues tenía una herida muy grande que le marcó su feminidad: en el pasado había sido víctima de abusos, motivo por el cual odiaba a los hombres.
Lo primero que experimentó fue el perdón al que abusó de ella “Poco después comenzaron a darse en mí frutos inesperados y los bloqueos y distorsiones que había en mi mente y mi corazón comenzaron a caer como fichas de dominó”, cuenta Judy. De este modo, esta estadounidense relata que “lo primero que desapareció fue mi fuerte resistencia a la autoridad de la Iglesia, y por extensión a los hombres que componen su jerarquía. Luego, la práctica de la anticoncepción, y con ella mis objeciones a estar abierta a la vida”. Y fue así como pudo ir aceptando de corazón los sacramentos y los dogmas.
“El ejemplo de María nos humaniza” A su vez, se produjo en ella otro cambio importante: “se modificó mi percepción de María, a la que comencé a ver no sólo como una formidable mujer de fe, esperanza y amor, sino también como la mujer a la que todas las mujeres estamos llamadas a imitar, el ideal de feminidad al que deberíamos adherirnos”. Por último, Judy asegura que “necesitamos a María porque su amor y ejemplo nos humaniza, nos ablanda y nos hace acoger mejor a Cristo. Ella nos enseña en carne y hueso lo que significa ser un portador de Cristo”. https://carifilii.es/hija-de-la-revolucion-sexual-no-imaginaba-el-poder-de-consagrarse-a-maria |
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