Conversiones al cristianismo de musulmanesMusulmanes sueñan con Jesús, María u otros santos y se hacen cristianos: un goteo en todo el mundo8 de cada 10 nuevos cristianos en Irán llegan por sueños Es un fenómeno que se está dando en todo el mundo islámico y también entre musulmanes que viven en países cristianos: en sueños o visiones tienen una experiencia inesperada con Jesucristo o con la Virgen, a veces con otro santo, que les da instrucciones y les hace investigar sobre la fe cristiana.
Munira y la visión de su amiga Es el caso de una chica de familia musulmana india, de familia rica, que se llamaba Munira. Espiritualmente insatisfecha, visitaba adivinos y astrólogos, pero nada le llenaba. Una amiga suya, musulmana, estuvo a punto de morir en una sobredosis de pastillas para el sueño. En una experiencia cercana a la muerte, la amiga vio un túnel oscuro y al final una luz, y en esa luz dos imágenes: Jesús y María. Munira, intrigada, acudió a un imán para que le explicase cómo Jesús y María («Isá y Mariam» en árabe) podían estar en una visión así. El imán le dijo -no está claro si desde una ortodoxia islámica- que Jesús recibe a las almas de los que mueren. Esa noche, Munira tuvo un sueño especial. Una voz le decía: «Munira, síguele». Miró en la dirección que señalaba un dedo. «Vi un hombre vestido de pastor, llevando un cayado. Era Jesús». Se convenció que era la respuesta a su inquietud espiritual. «Desde entonces todos mis esfuerzos se dirigieron a conocer mejor la Verdad, a Jesús». Su fe y conocimiento creció en un retiro católico «dirigido por el padre Rufus» (probablemente Rufus Pereira, famoso biblista y exorcista indio, directivo de la Renovación Carismática Católica en la India que falleció en 2012 casi con 79 años). Munira peregrinó a Tierra Santa, aún sin bautizar, la única no-cristiana en su grupo de 72 peregrinos, donde experimentó una efusión del Espíritu Santo: lágrimas, devoción, amor a la Eucaristía… Un tiempo después pudo bautizarse en la misma Roma. Por su amor a la Virgen, Munira pasó a llamarse Fátima. Su familia inmediata también entró en la Iglesia Católica. Otros parientes activamente les rechazaron y su negocio familiar colapsó. Malas lenguas organizaron una campaña contra la familia, falsamente acusándoles de convertirse por dinero. Todo lo asumieron como sufrimientos por Cristo. Otras historias de sueños Recientemente, contábamos el caso de Devrim, una joven turca musulmana que vivía en Italia y en un momento de apuro familiar en el año 2000 soñó con desconocido «viejecito vestido de blanco» que le dijo «Soy Juan, San Juan, todo irá bien». Su asunto se arregó y unos días después veía el rostro del viejecito desconocido en la TV: era el Papa Juan XXIII, que estaba siendo beatificado. Aquello la llevó al bautismo y la Iglesia. También hemos recogido el caso de Bashir Abdelsamad, de Sudán del Norte, que hoy es sacerdote. Era un niño musulmán que no sabía nada del cristianismo y tuvo una experiencia que le transformó. «Esa noche, tuve una visión de Jesús», explica Bashir, casi 50 años después. «Jesús se me apareció con dos libros en sus manos: en la derecha tenía la Biblia; en la izquierda tenía el Corán. Me pidió que escogiera qué libro era el correcto. Cuando elegí la Biblia, desapareció». Él dice que ni siquiera había visto nunca entonces una imagen de Jesús, algo perfectamente lógico en el Sudán del Norte de los años 60. Pero cuando un tiempo después vio una iglesia católica en su país, con imágenes de Jesús, lo reconoció. Era el hombre de su visión. Hoy es cura en EEUU. También es asombroso el caso del padre Adrien Mamadou Sawadogo, que detallamos aquí. Siendo un joven musulmán y devoto en Burkina Faso se le apareció «Alguien de blanco brillante» y hoy es sacerdote católico. Hasta los 22 años había sido un musulmán cumplidor. “Una noche, después de mis ejercicios de taekwondo, me fui a casa en bicicleta. De repente, una voz me llamó por mi nombre, justo por encima de mi cabeza. Escuché: «¡Mamadou!» Levanté instintivamente los ojos. Vi como un ser humano, que vestía algo de color blanco brillante, un brillo similar a una luz brillante sobre una ropa de lino blanco. Había algo en los ojos en esta persona. Yo no era consciente de nada: sólo de mí y de ella. No me di cuenta de mi movimiento en bicicleta o cualquier otro movimiento a mi alrededor. Había pasado a unos cinco kilómetros de mi casa, y cuando desapareció de mi vista, vi que mi bicicleta estaba en su lugar habitual en el garaje”. Después de varias experiencias similares, oyó una voz interna que, señalándole un misionero católico, le dijo «serás como él». Y quiso conocer lo que los misioneros enseñaban… y así reconoció a Jesús. Hoy él es misionero en Zambia de los Padres Blancos.
Sueños de agnósticos, judíos… Por supuesto, tener sueños especiales que conduzcan a Cristo no es algo que le pase sólo a musulmanes. El abortista serbio Stojan Adasevic, no creyente y de cultura ortodoxa, soñó con un hombre vestido de blanco y negro, al que preguntó su nombre, y dijo ser Tomás de Aquino, nombre que a él no le decía nada. Sólo después descubrió que era un gran santo católico. Su historia la contamos aquí. Roger Dubin, judío neoyorquino desencantado de la New Age, se acercó al catolicismo cuando soñó con Jesucristo en 2004, vestido de ejecutivo, que le pedía luchar contra el diablo, como explicamos aquí. Roy Schoeman, un judío que también estaba en una ecléctica búsqueda espiritual y leía a Teresa de Ávila tuvo un sueño místico protagonizado por la Virgen María: se enamoró de Ella y acudió a la fe católica. Lo novedoso de los sueños de musulmanes El fenómeno de los «sueños cristianos» en el mundo islámico tienen dos peculiaridades. Una: que en ambientes misioneros protestantes se considera que es un movimiento especial de Dios hacia un colectivo que tiene poco acceso a escuchar el anuncio del Evangelio, y que esos sueños deben incorporarse como una herramienta más de testimonio y evangelización hacia las personas de origen islámico. Dos: con Internet, este tipo de testimonios y experiencias son más accesibles que nunca. Un ejemplo lo vemos en la historia de «Michael A.», joven saudí desencantado del Islam, que buscaba información sobre el cristianismo. Tecleó «Jesucristo» en YouTube, y empezó a ver vídeos en árabe de personas que decían que habían encontrado a Jesús, que era su Señor y Salvador personal. «Cristo se me apareció en un sueño», decía uno. «Vi a Jesucristo en una visión», contaba otro. Recuerdan que en el Antiguo Testamento Jacob, José, Salomón o Gedeón, entre otros, fueron guiados por Dios con sueños. Jerusalén Dateline: ejemplos y números Probablemente, «Jerusalén Dataline» es ahora mismo la fuente más detallada en español sobre este tema, que aunque carece de fuentes católicas está bien nutrido de fuentes evangélicas. Mitchell empieza contando un ejemplo: el caso de Alí, un ex-musulmán en una iglesia protestante de Jerusalén. «Alí nos contó su historia. Creció en Turquía y vivió una vida turbulenta. Siendo adulto cayó en las garras del alcohol. Le pegaba a su esposa, se quejaba de sus vecinos y llevaba una infeliz existencia sin sentido. Como musulmán de nombre, decidió hacer la peregrinación a La Meca conocida como el Hajj. Pensó en convertirse en un musulmán devoto, enderezar su vida. Viajó a Arabia Saudí con varios amigos. La noche antes de que planeara caminar alrededor de la Piedra Negra, conocida como la Kaaba, que forma parte de los requisitos islámicos, se quedó dormido y tuvo un sueño«. «En el sueño, Jesús se le apareció a Alí. «En primer lugar, Jesús me tocó la frente con el dedo. Y después de tocarme, dijo: “Tú me perteneces”. Y entonces puso la mano encima de mi corazón. “Sígueme, me perteneces”, dijo. Entonces me desperté. […] Así que decidí que no iba a terminar el Hajj, la peregrinación. Cueste lo que cueste, voy a seguir esa voz, pensé».» «Alí les contó lo ocurrido a sus amigos. No creían nada de su sueño, pero él insistió en que era real. Para disgusto de ellos, siguió las instrucciones del sueño y dejó La Meca. Le confesó su nueva fe a su esposa y a gente de su pueblo y, a pesar de los baches en su nuevo camino de fe, ahora es pastor de una de las iglesias de Turquía. Su conversión afectó mucho a su familia. Sin embargo, su madre le dijo: «No eres el mismo niño al que di a luz y eduqué. Porque después de que te criara y educara, empezaste a consumir alcohol e hiciste todo tipo de cosas malas. Pero ahora Dios te ha cambiado. Dios te ha disciplinado y te ha convertido en una persona increíble».» «Alí encarna a muchos ex musulmanes que han llegado a creer en Jesús a través de un sueño», asegura Mitchell. Y da más datos. Pablo J. Ginés/ReL, 30 abril 2014 |
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