Unos cincuenta ataques contra instalaciones o elementos de culto cristiano, mayormente católicos, se verificaron el pasado año en España, según el Informe sobre Delitos de Odio, publicado recientemente por la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE).
La estadística indica que la mayoría de los ataques fueron robos, destrozos, pintadas insultantes y otros actos de vandalismo en iglesias y colegios católicos, o en lugares públicos, como la destrucción de unas imágenes navideñas. También se registró el lanzamiento de cócteles molotov hacia el interior de un templo, así como ataques incendiarios contra otros, uno de ellos cuando se estaba celebrando la eucaristía. Hubo además amenazas contra fieles, y en ocasiones contra procesiones organizadas por las parroquias. También se ha registrado la profanación de altares y la dispersión por el suelo de las formas consagradas. Según el organismo internacional, los actos anticristianos en Europa están condicionados por varios factores, como el estatus minoritario o mayoritario del credo en una zona concreta, el nivel de reconocimiento de los grupos religiosos en determinado país, y si los medios de comunicación y la política ponen el foco en estos grupos en un momento particular. En el conjunto de Europa, “los grafiti y el vandalismo contra lugares de oración, la desacralización de cementerios y los ataques incendiarios son el tipo de delito más común por prejuicios contra creyentes cristianos”, afirma la organización. El informe reúne datos relacionados con distintas manifestaciones de odio: racismo y xenofobia; antisemitismo; hostilidad contra gitanos, musulmanes, discapacitados… Según el número de sucesos registrados, son los judíos los que han sido objeto de mayor acoso (2.763 incidentes). Les siguen aquellas personas discriminadas por razones étnicas y de origen (1.798), por orientación sexual (839), y los cristianos (584). Los países con más acciones contra cristianos fueron Francia (180), Alemania e Italia (ambas con 58), España (57), Ucrania (41) y Polonia (39). En Rumanía, los ocho ataques denunciados fueron contra testigos de Jehová, mientras que en Turquía se documentaron tres, todos contra protestantes.
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