Asia Bibi, en «libertad»

El 7 de noviembre, cuando se cumplían ya 9 añazos presa, esta madre de 5 hijos ha sido puesta en libertad; aunque es una libertad relativa, en cuanto que fanáticos se la tienen jurada, amenazada, y en cuanto que no abandonar hasta que la Corte Suprema resuelva rechazar la apelación a  la revisión del veredicto presentada en contra de su absolución.

Su familia teme las amenazas de los radicales islámicos y que la asesinen tras ser liberada, como ha ocurrido en varios casos de cristianos condenados por blasfemia.

Damos gracias a Dios que por fin no haya sido ejecutada como pedían esos seguidores de un dios que les pide inmisericordemente tratar así en un ser humano (¡y por una supuesta blasfemía!). Ese rostro de dios da pena, y carece de futuro. En un mundo como el actual, tan indispuesto para la creencia, si se le añade como objeto de esa fe la de un dios que proyecta esa sinrazón, el porvenir de esa religión es el porvenir de una ilusión: ninguno.

Queremos pensar que gracias a la acción y a la oración de muchas personas anónimas se ha conseguido la liberación de esta mujer. Así como nosotros participamos en 2010 en una pequeña manifestación de Madrid ante la embajada de Pakistán reclamando su libertad, otros, nos consta también pusieron de su parte para que se dieran este resultado; aunque, claro, después de tantísimos años de agonía, de alejamiento de sus hijos…

Francia -y también España- se ha ofrecido a su asilo político, a entregarle su ciudadanía honorífica y permitirle que se integre de manera sostenible en Francia

Concluimos con estas palabras a la agencia Fides de Mario Rodrigues, un sacerdote católico de Karachi: “Estamos felices por Asia Bibi. Como cristianos siempre apoyamos el imperio de la ley, la justicia, la legalidad, la paz, porque amamos a nuestro país. Queremos subrayar hoy también el profundo testimonio de fe cristiana que Asia Bibi ha dado: una mujer inocente, durante muchos años en prisión, que no ha maldecido su historia pero que ha perdonado a sus perseguidores y ha vivido su reclusión en oración constante”.

 

(Otros artículo sobre Asi Bibi, aquí y aquí).

 

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