El 11-M, la vergüenza.

Es vergonzoso el mutismo de los medios de comunicación, de la clase política y de la sociedad en general, ante el cúmulo y las fragantes contradicciones, errores, mentiras, manipulaciones, falsos datos, dudosos testigos, pruebas inventadas, etc., que causan asombro y hasta espantado.

Se consiente con absoluta indiferencia a esta vergüenza. Pero, ¿cómo es posible?, ¿en qué tipo de sociedad vivimos que huye de la verdad, que admite algo así sin inmutarse?, ¿por qué todos los poderes sociales españoles, además de soslayar algo así, de mirar para otro lado, incluso sofocan, ningunean o acorralen a los pocos que han reclamado atención ante tan tremenda masacre?

Aquí, en España, nadie se avergüenza de tanta ignominia, tanto silencio cómplice, tanta dejación,… Todo ha quedado sepultado en una versión oficial, que apesta…

Toda esta connivencia con tan  vergonzosa mentira de toda una sociedad, habla por sí sola de la verdad del nivel humano del pueblo español, de su conciencia y dignidad.

¡Lo que habrá que ver!… Pobre España.