La esclavitud de la adicción sexual

La cuestión de la adicción sexual es un problema más duro y extendido de lo que parece. Se cree que la así llamada «liberación sexual», más que libertad, acarrea una ávida esclavitud porque, como bien dice el psicólogo Miguel Ángel Fuentes, «en el plano de la sexualidad, siendo tan fundamental el instinto sexual y tan intensos los placeres que produce, un comportamiento desordenado es potencialmente adictivo» («La Trampa Rota», p. 41). Ese comportamiento desordenado es justamente en lo que ha promovido la liberación sexual.

¿Por qué decimos que acarrea adicción algo que es lo más natural como la práctica sexual? Tomemos en primer lugar una definición de adicción:  «Es un estilo de conducta en el que los modos de pensar y sentir de un individuo, o sus relaciones con los demás, manifiestan claramente que la persona ha perdido el control de su comportamiento, a pesar de haber intentado frenarlo con poco, o ningún, resultado positivo» (J. Harvey, «The Truth about homosexuality», p. 143).

Quien se dedica a dar rienda suelta a su instinto sexual y alimentarlo de mil maneras diferentes –miradas, pensamientos, pornografía, etcétera– no hace más que ir arraigando hábitos de placer que conforme pasa el tiempo son más difíciles de satisfacer. A esto se le conoce como la ley del contraste (cf. R. Lucas, «El hombre espíritu encarnado», p. 30): al satisfacer un placer, el siguiente debe superar el nivel de placer del anterior.

Es la prueba más evidente de que la «liberación sexual» es un eufemismo que está desgarrando a nuestra sociedad. Con toda razón la podemos decir que esa enseñanza de «liberar al sexo» es un fracaso pedagógico, un fracaso social. Y para colmo… internacional.

Fuente: http://www.conoze.com/doc.php?doc=9395

Juan.garciainza@gmail

Fuente y texto completo: https://www.religionenlibertad.com/blog/63104/esclavitud-adiccion-sexual.html

 


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