
En Evangelio (Lc 4,38-44) de la liturgia de hoy, 2 de septiembre, Jesús anuncia el Reino de Dios a través de la palabra en las sinagogas y por medio de signos del bien que es ese Reino divino: Jesús, enviado, curando enfermos, sanándolos en el cuerpo y en el alma, y predicando trasmite a todos -en un principio a los de Judea- la presencia del Reino de Dios que tiene efectos salvíficos.