En el evangelio (Mt 5,13-16) de la liturgia de hoy, 9 de junio, Jesús nos manda testimoniar lo que somos como cristianos: sal y luz, para un mundo insípido y de tinieblas. Tras la predicación de ayer de las Bienaventuranzas, el Señor continúa el Sermón de la Montaña, diciéndonos: “Ustedes son la sal de la tierra… Ustedes son la luz del mundo”. Para ser sal y luz, hay que vivir el espíritu de las Bienaventuranzas.


