Categoría: SALVACIÓN O CONDENACIÓN

  ¡Oh, feliz culpa!

   

         «No vine a llamar a justos, sino a pecadores» (Mt 9,13b)

 

         «Tu eres un pecador, un pecador incurable, sin embargo, tal como eres, puedes llegar a  Dios que te ama. Te quiere tal  como eres, sin necesidad que hagas nada o des nada, te quiere a ti personalmente, sólo a ti. `Dame, hijo mío, tu corazón’ (Prov 23,26).

         Y da gracias a Dios de que te sea permitido ser pecador, porque Dios, aunque aborrece el pecado, ama al pecador.» (D. Bonhöeffer[1])

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