YoungHoon Kim, el hombre más inteligente del mundo
Hay un dicho que se dice «el que se salva, sabe, y el que no se salva, no sabe». El ignorante no cree porque niega la promesa de un destino final: el de la vida eterna. No hay esperanza para él, como no hay fe.
Razón cínica —que suma conocimiento e irresponsabilidad— es un contragolpe muy duro. De hecho, el conocimiento que nos exime de la moralidad, al principio parece una fuente de libertad, de energía, pero pronto se convierte en una parálisis del alma.