
A la apertura del séptimo sello se produjo un silencio… como de media hora «Cuando el Cordero abrió el séptimo sello, se hizo silencio en el cielo, como una media hora…» (Ap 8,1); un silencio que sobrecogió… por la expectación de lo que supondría: iba a tener lugar el cumplimiento de la esperanza prometida, por el que tanto habían rogado los justos y mártires delante del trono de Dios.





