Hoy he querido hablar sobre la dignidad de la persona humana. La misma nos viene de la divinidad, porque la identidad del ser humano es la de haber sido creado a “imagen y semejanza de Dios”, capaz de conocer y amar a su Creador (GS, 12). Más aún, la encarnación de Dios Hijo «manifiesta plenamente el hombre al propio hombre y le descubre la sublimidad de su vocación» (n. 22). Por ello, la persona humana exige relación, primero con Dios y después con los demás. En este sentido, el hombre es siempre un don que se comparte, que crece y madura al acoger a los otros, en la reciprocidad y en el servicio.
Categoría: DIGNIDAD
“Dignitas infinita”
Hemos de reconocer que nos temíamos, a la vista de lo sucedido con Fiducia Supplicans que con esta nueva declaración fuera por los mismos derroteros, y acabara escandalizando a la grey, pero no. Este hermoso documento es un «ensayo» sobre la dignidad humana desde la perspectiva cristiana es de alabar. Gracias, Card, Fernández.


