«En tiempo de borrasca no hacer mudanza» se dice en espiritualidad. Y vale para estos momentos de la Iglesia Católica, barca de Pedro, navegando en aguas turbulentas, aguas que han agitado los progres de la doctrina, especialmente de moral sexual, y ahí estas los del camino sinodal alemán, provocando un desafío cismático, que rememora temor y temblor a lo que hiciera Lutero hace 500 años; y que está sin resolver, y a lo que se ha venido añadir lo de la declaración Fiducia Supplicans. Y estando en estas, salta un nuevo asunto a la palestra: El celibato debería ser opcional para los sacerdotes católicos.

