No tenemos lo necesario para hacer un día una evaluación muy seria de la situación de la Iglesia católica en general y de las distintas diócesis, órdenes y congregaciones religiosas. Los números no es que sean preocupantes, es que son catastróficos. Invito a mirar datos de los últimos cincuenta años. Si nos atrevemos, claro está.
El testimonio, la presencia ejemplar, el compromiso motivado por la fe… es fundamental sobre todo en esta época de la imagen, de lo que entra por los ojos, donde se puede aplicar el “si no lo veo no lo creo”. Amando desde la fe es como mejor se evangeliza.