El nacionalismo sienta al catolicismo, como a un Cristo dos pistolas. Lo católico que por su significado mismo indica universal, resulta que, al menos aquí en España, ha adquirido la manía, la fea manía, de alinearse con el nacionalismo más excluyente y montaraz, que persigue hostilmente a todo aquel que no comulga con sus ideas.
Ayer en Alsasua, un pueblo navarro, desde la iglesia replicaron las campanas durante la celebración de un mitin político (en el que se hablaba de la paz, las víctimas inocentes, la libertad, la justicia, la unidad de España…), tratando de sabotearlo. No comentamos nada; juzguen ustedes mismos. En Cataluña, en las iglesias ondean las banderas nacionalistas, la otra parte de la feligresía parece no verse presentada por la Iglesia catalana. ¿Esto es comprensible? Juzguen ustedes mismos. Según datos: Si los catalanoparlantes son sólo un siete y poco por ciento de los que van a misa, y los que hablan castellano son más, no se entiende el porqué de la Iglesia catalana toma bando político, marginando a una gran parte de la población -y mayoría-. ¿Esto es fraternidad, comunión en el Cuerpo de Cristo, comunión de los santos, Iglesia, «Una, Santa, Católica», «que sean uno como Tu, Padre, y yo somos uno», «amaros los unos a los otros», etc. y tantos etc.? ¿No es esto totalmente lo opuesto a la doctrina cristiana, a lo que la Iglesia predica, no es esto división, desunión, enfrentamiento entre hermanos, exclusión, excomunión…? En fin, en el pecado llevan la penitencia: El País Vasco y Navarra eran las religiones de España con más vocaciones y espíritu religioso, ahora, en poquísimos años, son de las que menos. En Cataluña, el lugar de España en que menos se vive la religiosidad y donde más ateos hay. Bien haría con Conferencia Episcopal Española en levantar la voz y poner las cosas en su sitio… O se verá salpicada (aunque ya lo está siendo; aunque no quieran enterarse). Luego nos quejamos del desprestigio de la Iglesia por estos pagos. |
