El poder mundial se está configurando como sistema en una excepcional unificación entre el capitalismo y el comunismo.
Es algo que aparentemente pareciera imposible y hasta contradictorio que los antagónicos se unan hasta una unión global semejante. Pero está siendo así.
Este poder aglutinado puede ser tremendo por su potencia de imposición convincente y por su universalización (que comprendería Occidente y China).
Lo que abre la puerta a que en un futuro no lejano se pueda pensar en único gobierno unificado y con una presidencia mundial (amo/s del mundo).
Esto se está viendo en estos últimos años y hasta meses, con el devenir de las cosas en EE.UU., donde las elites ricas y las grandes tecnologías, con los medios de comunicación, han hecho girar el país hacia una izquierda bastante radical y contraria a los valores cristianos, que acabará posibilitando acuerdos con la dictadura comunista china, y esto ante la pasividad o aquiescencia de Europa, como ya se ha visto en Davos.
El cardenal alemán Müller lo ha visto muy bien todo esto que está ocurriendo: dos bandos -«el capitalismo especulador, los gigantes de la gran tecnología de los países occidentales» y el «comunismo de China»- están convergiendo y fusionándose en un capital-socialismo unificado. Buscan el control absoluto del pensamiento, la palabra y la acción de toda la Humanidad
En definitiva, el mundo inmediato al que nos enfrentamos es sumamente inquietante. Además de lo expuesto, solo hay que echar un vistazo a la «Agenda 2030» y penar en lo que significa el «Gran Reinicio».
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