En el 30 aniversario de las apariciones de Medjugorje, Ivan Dragicevic dejó de lado su habitual estilo testimonial para elevar la mirada a lo viniente.
“Muchos peregrinos, incluidos los sacerdotes, no comprenden porqué la Virgen viene cada día. ¿Qué me cuenta la Señora todos los días y que le digo yo? En primer lugar debo decir que hablamos mucho. Pero un día cuando las cosas vengan reveladas, comprenderemos, y nuestros ojos se abrirán. Cuando veamos los cambios físicos que sucederán en el mundo comprenderemos porqué venía cada día.” Aquellas palabras no pasaron desapercibidas justo porque no eran esperables. Ivan Dragicevic, siempre pronto a dar testimonio personal sobre su vida, había roto el guión. De repente la imagen de unos tiempos futuros emergió ante todos. En cierto modo se hacía evidente que no se estaba refiriendo en concreto a ninguno de esos 10 secretos que se supone deben ocurrir y que tienen expectantes a tantos. No. Estaba hablando en el contexto de la cotidianidad de los mensajes, de la misteriosa realidad de una Virgen desconcertante que tanto tiene que contar a algunos de sus hijos. Y en ese contexto del porqué viene tanto la Virgen a Medjugorje desveló un aspecto sorprendente. Porque cuando expresamente dijo “que veremos cambios físicos que sucederán en el mundo y que comprenderemos” implícitamente dijo otras muchas cosas. De entrada la presumible cercanía de esos sucesos, porque “los veremos”. Y a continuación su sentido positivo, espiritualmente hablando, porque “se nos abrirán los ojos y comprenderemos el porqué de las apariciones.” Porque llegará un día » en que las cosas nos serán reveladas». Pero hay una novedad latente que hizo saltar el guión de lo previsto por los aires. Sí, no es novedad que al actuar inmoral del hombre le sigan sus terribles consecuencias. Este siglo pasado es buen ejemplo de ello. Y los tiempos presentes amenazan negras nubes en todos los ámbitos. Sí. Esa es la enseñanza primera, que si no nos convertimos todos pereceremos. Pero Ivan Dragicevic ha ido más allá. O más bien, ha desvelado un algo más. “Cuando veamos los cambios físicos que sucederán en el mundo comprenderemos” ¿Qué nos tienen reservados los tiempos futuros? Ivan Dragicevic eleva la mirada hacia eso, más allá de las terribles consecuencias de nuestra “irresponsabilidad” si elegimos no-Dios. Porque viene a decir, que a pesar de que podamos ser tan irresponsables (y por esa línea parecen ir los diez secretos de Medjugorje) al final se nos tiene reservado un algo desconcertante que tiene relación con esa presencia casi diaria de la Virgen enseñando a vivir el Evangelio. Desde luego que las palabras que Ivan Dragicevic dirigió aquel día traen ecos de otros aromas, de otras esperanzas que vienen bien en estos tiempos de tanta dificultad. Ecos, quizá, de aquella otra promesa de María en Fátima de que al final, pase lo que pase, su Corazón Misericordioso triunfará por César Uribarri |
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