Fue educado en ayahuasca y el «misticismo» de la ‘Nueva Era’. Era lo que había en su familia. Cuando «despertó» de todo aquello, se pasó al materialismo, luego optó por ser ateo y también se dejó arrastrar por las manipuladoras seudo ideologías modernas. Quiso construirse una nueva vida, pero «nada se sostenía, porque pisaba todo el tiempo sobre arenas movedizas». Al fin, Dios actuó, lo puso todo en orden y escuchó con claridad cuando le dijo: «ya no busques más». Este joven barcelonés entendió que no sólo se trataba de creer en Dios, sino de creer a Dios.
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